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El Ramblar 2025 Blanco de Paraje Moixent

La nueva ola de vinos mediterráneos también tiene una vertiente blanca. Esta novedad que llega de Valencia es una muestra de la integración de cepas internacionales y locales con una visión terruñista que pone el acento en la viña por encima de la variedad.

El farmacéutico Luis Corbí Coloma inició su andadura vinícola inspirado por los blancos envejecidos que probaba en Francia en un momento en que, en España, “el vino blanco tenía que ser del año”. En 2007 compró una finca de seis hectáreas en Moixent, en el valle dels Alforins (subzona de Clariano, Valencia) y plantó riesling y viognier para emular aquellos vinos que tanto había disfrutado. Tampoco se olvidó de la blanca local verdil, bastante minoritaria en la actualidad. “Era mi homenaje a la zona; trabajar solo con foráneas habría sido muy osado”, explica. 

Su propuesta para el mercado fue una gama de monovarietales, uno por variedad, y un ensamblaje de viognier y riesling como propuesta más elevada. En 2025, sin embargo, decidió dar un vuelco al proyecto. “El mercado está tocado. Para vender a ciertos precios hay que hacer mucha cantidad. Resulta más interesante elaborar vinos superiores porque la gente bebe menos pero mejor”, dice.

Con idea de elaborar vinos más actuales, pidió ayuda a Javi Revert, uno de los productores que mejor ha interpretado este nuevo Mediterráneo y un gran conocedor de la zona tras su paso por Celler del Roure, y ahora con proyecto propio no muy lejos de allí, en La Font de la Figuera. La colaboración está funcionando tanto para los blancos de Clos Cor Vi en Moixent, como para la segunda bodega de Corbí en el Parque de las Hoces del Cabriel (Utiel-Requena), centrada en tintos de bobal.

El principal cambio con los blancos ha sido el abandono de los monovarietales en favor de vinos de finca y de parcela. Dentro de la nueva visión, la bodega ha dejado también de comprar uva para centrarse en sus viñedos propios, con lo que ha reducido la producción de las dos bodegas a unas 30.000 botellas.

La mayor virtud de El Ramblar es su carácter de blanco mediterráneo que se impone sobre la personalidad de las variedades con las que está elaborado. Hay un deje floral y ciertos guiños terrosos, aunque lo esencial es la amplitud y las sensaciones untuosas en boca, bien contrarrestadas por un amargor final que aporta persistencia. Es un vino equilibrado y amable que se bebe muy bien.

El 80% de la mezcla es viognier y riesling, y el resto verdil. Para Corbí, la viognier complementa muy bien a la riesling, mientras que la verdil, una uva de grano y piel finas, aporta las notas mediterráneas y la longitud en final de boca. 

Las tres uvas fermentan y envejecen por separado, las internacionales en barricas de 500 litros de roble francés usado para que no aporten sabor a madera, y la verdil en ánfora de barro, lo que explica quizás el deje terroso del vino que aporta carácter. El actual tope de gama, que esperamos probar pronto, La Loma de las Carrascas, es un parcelario de verdil, una uva con la que Corbí espera poder realizar nuevas plantaciones. 

13,5% vol.
20 €
10.500 botellas
Puntuación: 91


Firma

Amaya Cervera

Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023