Deiva, el primer blanco español de Vega Sicilia, abraza un estilo contemporáneo
El grupo con raíces en Ribera del Duero trasladó este año la cata de sus nuevas añadas a Galicia para presentar sobre el terreno su proyecto de Rías Baixas, del que ya adelantamos las líneas principales en 2022, y cuyo primer vino llegará al mercado a principios del próximo año.
Deiva se estrena con la añada 2024, y no la 2023, como se había previsto inicialmente. “La primera cosecha tiene que ser la peor”, dijo Pablo Álvarez, consejero delegado de Tempos Vega Sicilia y cabeza visible de la bodega desde 1985, dejando claro que el proyecto está en sus inicios y que queda un largo camino por delante.
“Tampoco creo que tengan que ser vinos que aguanten muchísimo en botella”, añadió evitando generar grandes expectativas. Quizás porque prefiere limitar este atributo al blanco top de la bodega, aún sin fecha de salida al mercado, que se comercializará bajo la marca Arnela. Lo que sí se puede deducir del primer Deiva es que marca una evolución importante respecto a ensayos previos que se filtraron a la prensa y, sobre todo, que Vega Sicilia ha decidido apostar por la acidez y la verticalidad en detrimento de la fruta y la opulencia.
Un largo camino
Con la salida al mercado de Deiva, Pablo Álvarez se saca una espina tras años de búsqueda y pruebas fallidas en Ribera del Duero y Rioja para diseñar un blanco a la altura de las expectativas del grupo. El vino blanco está en el ADN de Vega Sicilia. La bodega lo elaboró juntamente con el tinto hasta la añada 1948, aunque se desconocen las variedades que se empleaban. El propio Álvarez ha podido probar únicamente una sola botella de ese vino que, al menos en los años 30, se comercializaba al mismo precio que el tinto. Paradójicamente, los primeros blancos secos modernos de Tempos Vega Sicilia se gestaron en Oremus, la bodega del grupo en la región húngara de Tokaj.
El proceso de creación de Deiva ha sido más largo de lo previsto. Se inició con distintas pruebas en Lagar de Fornelos, bodega del grupo La Rioja Alta en la subzona de O Rosal, seguidas de tres años de vinificaciones en una bodega alquilada en el Salnés. Las nuevas instalaciones de Crecente (Condado do Tea), pensadas para elaborar 300.000 botellas, estarán totalmente operativas en la cosecha 2027. El diseño del arquitecto Jesús Manuel Gómez Gaite, cuya firma está detrás de otras bodegas de Tempos Vega Sicilia, ha priorizado la amplitud y la funcionalidad de los espacios. La ubicación, con espectaculares vistas al valle del Miño y a su orilla portuguesa, es uno de sus puntos fuertes.

Deiva se apoya en 24 hectáreas de viña propia (ver mapa inferior), muy lejos aún de la idea original de 50. Tiene además otras siete hectáreas de terreno cuya plantación concluirá en 2027. Álvarez reconoció las dificultades para la compra de viñedos y terrenos debido a la fragmentación de la propiedad y a sus elevados precios. “Rías Baixas es la región más cara de España”, apuntó. De momento, hay una compra activa de uva en zonas donde no cuentan con viñedo propio para aumentar el conocimiento de la región de cara a futuras adquisiciones. Su apuesta, en cualquier caso, es por el emparrado tradicional, utilizado también en sus nuevas plantaciones.

Hasta ahora la selección ha sido draconiana. En 2024 vendimiaron 200.000 kilos, elaboraron solo 120.000 y siguieron descartando hasta quedarse con poco más de 32.000 botellas.
Ensamblaje de zonas
Deiva es un blanco de mezcla de uvas de las subzonas de Condado do Tea, la más interior y continental de Rías Baixas, y Salnés, la de mayor influencia atlántica, aunque Álvarez no descarta explorar la subzona de Rosal, en el tramo final de la desembocadura del Miño. La idea es utilizar la acidez del Salnés como columna vertebral y Condado como aporte de cuerpo, al tiempo que la vinificación por parcelas permite identificar matices concretos que doten de complejidad del vino.
Más allá de la selección en campo y en bodega, algunos elementos definitorios de la elaboración incluyen la conservación de las uvas en cámaras frigoríficas previamente a la fermentación, el prensado con racimos enteros, la fermentación con bastante turbidez a temperatura no muy baja, la ausencia de fermentación maloláctica y la crianza con lías sin forzar el bâtonnage. De momento, la fermentación se realiza con una levadura comercial neutra, pero en la agenda está el estudio de sus levaduras. La combinación de recipientes (acero inoxidable, hormigón, granito y fudres de madera) en los primeros meses de crianza es clave y el equipo técnico entiende que su elección se debe adecuar a la interpretación de la añada. En palabras de Gonzalo Iturriaga, director técnico de Tempos Vega Sicilia, “el granito da rock & roll y salinidad; es bueno para vinos estructurados y afilados, pero en su justa medida, de cinco a seis meses. El hormigón contribuye al ataque en boca y redondez, mientras que el fudre aporta textura y profundidad”.

Tras el ensamblaje, el vino realiza una segunda fase de envejecimiento en acero inoxidable antes del embotellado definitivo. Para el enólogo Guillermo Alvarado, que se ha ganado el apodo de “el hombre Deiva”, “todo lo que de manera consistente aporta calidad al producto final, se incorpora al proceso”. Alvarado, que ha trabajado tanto para grandes grupos como Pernod Ricard, como de asesor independiente, cuenta con una larga experiencia en las distintas denominaciones gallegas.
El viñedo de las mil plagas
Tras el vino hay un duro aprendizaje y el mal trago de perder casi por completo la cosecha 2023. “Intentamos hacer un cultivo casi ecológico que no funcionó. Fue una gran cura de humildad y nos dimos cuenta de que necesitábamos tener un equipo más sólido al pie del cañón”, explica Iturriaga. De ahí la incorporación de Mónica Chaves, nacida en el seno de una familia de viticultores del Salnés (su padre fue uno de los impulsores de la DO Rías Baixas) y antigua responsable de viticultura de Mar de Frades.
Bajo la dirección de Chaves, se están siguiendo dos líneas básicas de trabajo para las que cuentan con la colaboración de la Misión Biológica de Galicia (CSIC): la detección temprana de enfermedades para prever las necesidades de la planta y el estudio de los distintos biotipos locales de albariño.

Según la responsable de viticultura de Deiva, además de las enfermedades fúngicas relacionadas con la alta humedad característica de la zona como el mildiu o el black rot, la subida de temperaturas de los últimos años ha hecho que aumente la presión de oídio y la amenaza de plagas de insectos como la cochinilla o la polilla de la vid.
En estas circunstancias, el cultivo ecológico no se ve factible, pero llevan a rajatabla principios básicos como la no utilización de herbicidas ni insecticidas. Se mantienen, por otro lado, cubiertas naturales sin realizar sembrados específicos porque las plantas que brotan en cada momento son un valioso reflejo del estado del suelo y ayudan en la toma de decisiones de viticultura. De momento, los modelos predictivos, que incluyen trampas de insectos como la de la foto inferior, están permitiendo reducir los tratamientos en un 20%.

Los vinos que vendrán
A continuación, compartimos nuestras impresiones de las nuevas añadas del grupo que llegarán al mercado en 2027 y que probamos hace unos días en Galicia. Podéis consultar nuestras catas del año pasado para tener una perspectiva más amplia de la evolución de cada marca.
Deiva 2024 Blanco (Rías Baixas). El nuevo albariño de Vega Sicilia se presenta en botella burdeos. En 2024, el 60% del vino envejeció en acero inoxidable y el resto en granito, hormigón y fudre. La copa elegida por la bodega par su servicio fue la Zalto Borgoña. Encontramos un blanco de aroma austero y contenido (manzana verde, hinojo, cítrico) tras un embotellado relativamente reciente, en junio. La fuerza está en un paladar muy bien delineado por la acidez, jugoso y cítrico, y rematado por notas salinas y un fino deje amargoso. En estilo se acerca a albariños de corte levemente afilado, sin que la acidez resulte agresiva, y presenta un buen potencial de desarrollo en botella. Pablo Álvarez no se quiso mojar sobre la capacidad de envejecimiento, pero el dossier de prensa da una horquilla “superior a 15 años”. Se han elaborado 32.877 botellas. Puntuación: 94.
2024 fue una añada de brotación temprana, con abundantes precipitaciones que condicionaron la floración y el desarrollo de la baya. Un agosto seco y cálido permitió recuperar el equilibrio de la planta, mejorar la sanidad y favorecer una buena maduración, así como unas condiciones óptimas de vendimia.

Macán 2022 Tinto (Rioja). Después de una cosecha excelente como 2021, 2022 fue todo lo contrario. Año cálido donde los haya, hubo que vendimiar pronto y rápido y apostar por extracciones muy suaves y una crianza moderada. Con un 3% de graciano y viura en cofermentación, es un tinto muy bien resuelto y de estructura contenida, con madera discreta, expresión de fruta madura (mora, ciruela negra) y persistencia media. La contención en la extracción permite mostrar matices y huir de las sensaciones cálidas. Puntuación: 93-94.
Alión 2023 Tinto (Ribera del Duero). En esta añada se consolida una evolución de estilo hacia un perfil más elegante y aromático, con pequeños giros en la elaboración como algunos porcentajes muy pequeños de raspón y la introducción de recipientes de crianza que buscan quitar peso de madera como los fudres (en 2023 hay además un huevo de granito y alguna experiencia con wineglobes de vidrio. Fue una cosecha más fresca que 2022 gracias a la aparición de lluvias en la fase final de maduración, lo que propició una vendimia escalonada rematada en las zonas más frías de Soria y Moradillo de Roa. Un vino con buena definición frutal, aderezado con toques sazonados y especiados, amplitud sin excesos y mucha sabrosidad. El tinto que más me sorprendió en la cata de este año. Puntuación: 95.

Pintia 2022 Tinto (Toro). En 2022 se dio la paradoja de que hubo menos alcohol pese a las altas temperaturas. Se decidió vendimiar antes y seguir explotando los beneficios de la cofermentación con garnacha para conseguir más frescura y limitar la estructura natural de la zona. Fue el vino de maduración más alta, pero también el más apretado de la batería, que se fue abriendo a café y notas tostadas. Pintia se mide mejor en las distancias largas y se beneficiará de un tiempo en botella. Mejor esperar porque irá a más. Puntuación: 93.
Valbuena 5º Año 2022 Tinto (Ribera del Duero). Un Valbuena muy conseguido pese a las olas de calor de 2022. Para Iturriaga, la ventaja de Vega Sicilia, con sus crianzas más largas es que “al final, todo fluye” y las piezas van encajando. Sorprende la nitidez de la fruta en nariz, con toques ahumados y sin transmitir sensaciones cálidas. En boca tiene un gran corazón de fruta negra, aún necesitado de desarrollo, leves tostados y la austeridad característica de la casa. Durante el primer año de crianza se utilizaron más tinos de madera de lo habitual para limitar el aporte tánico del roble. Puntuación: 95.

Vega Sicilia Único 2017 Tinto (Ribera del Duero). 2017 fue un año marcado por la helada de finales de abril y un verano cálido que determinó una vendimia adelantada y una producción inferior a lo habitual. El vino se muestra complejo y elegante, con notable armonía aromática (toques lácticos y especiados sobre un fondo mentolado). En boca combina una cierta madurez de fruta con una estructura firme, cierta tensión y un largo final con una agradable nota amargosa. Supera las expectativas de la añada. Puntuación: 95
Vega Sicilia Único Reserva Especial Tinto (Ribera del Duero). Cada vez más afinado y seductor, el tinto de mezcla de añadas de Vega Sicilia es, un año más, mi favorito de la batería, seguramente porque es también el vino que se encuentra más cerca de su plenitud. El embotellado que saldrá al mercado en 2017 es una mezcla de las añadas 2012, 2014 y 2015. El que se ha comercializado este año, también de altísimo nivel, combinó 2011, 2012 y 2014. Repiten la 2012, que fue de muy buena calidad, la 2014, que se considera excelente en la casa, aunque se calificara como muy buena, y la poderosa 2015, que sí recibió la consideración de excelente por parte el Consejo.

Láctico, especiado, mentolado, casi juvenil por la ausencia de las notas terciarias evidentes que caracterizaban a los Reservas Especiales de antaño, la textura acariciante es un plus. Seduce por el carácter pulido, la dimensión aromática y su increíble elegancia, características todas ellas realzadas por el servicio en copa Zalto Borgoña, al igual que el juvenil Deiva. Un vino único. Puntuación: 98.
Amaya Cervera
Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023
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