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Bernabeleva Manchomuelas 2024 Blanco

Situada en San Martín de Valdeiglesias, dentro de la DO Vinos de Madrid, Bernabeleva es una bodega fundamental de la Sierra de Gredos. Estuvo entre las primeras en dar nuevos aires a las garnachas de la zona y ha mantenido un nivel constante de calidad a lo largo de los años. Pero también se ha distinguido por explorar el potencial varietal de la región, especialmente en lo que respecta a uvas blancas. 

Los moscateles que elabora bajo la marca Cantocuerdas en versión seca y dulce son un buen ejemplo de ello. Otra curiosidad es el trabajo con la garnacha blanca. Esta variedad es una mutación de color de la garnacha tinta que, en el pasado, tuvo una presencia relativamente importante en la región. De hecho, en 1990, año de fundación de la DO Vinos de Madrid, se estimaba que había 304 hectáreas en toda la comunidad.

El cultivo se fue perdiendo, pero Bernabeleva conservó una parcela de mezcla de garnacha blanca y tinta de la que pudo extraer material vegetal local. Desde 2015, elabora Manchomuelas a partir de una viña de garnacha blanca que plantaron en 2008 en el paraje del mismo nombre. Está situada a más de 700 metros de altura en los clásicos suelos graníticos de la región. 

Probamos la cosecha 2024 de este vino en la última edición de Conectando Gredos, el festival vinícola que organiza la DO Cebreros con participación de bodegas de otras indicaciones geográficas de la sierra y de productores no adscritos a denominación.

Allí, Juan Díez Bulnes, propietario de Bernabeleva, nos contó que, tras un largo proceso, la variedad fue finalmente autorizada en la DO Vinos de Madrid el año pasado. En su viñas, tiene un ciclo bastante más largo que la albillo real. Se suele vendimiar a mediados de septiembre, casi un mes más tarde con respecto a la uva blanca mayoritaria de la región.

De producción muy limitada, Manchomuelas fermenta y envejece en barricas usadas de 500 litros, sin que la madera adquiera protagonismo en el vino. Aparecen muchos de los aromas característicos de la variedad, como la fruta blanca y las notas florales y de hierbas mediterráneas, pero el paladar, aunque bien redondeando, resulta menos opulento y estructurado que la mayoría de garnachas blancas del valle del Ebro. Sí ofrece, en cambio, una acidez más refrescante de la que cabría esperar en Gredos. 

Sin un precio excesivo teniendo en cuenta las pocas botellas que se elaboran, este blanco es una pequeña delicia para paladares curiosos y añade nuevos matices a nuestra última exploración sobre la variedad.

13% vol.
850 botellas
23 €
Puntuación: 93

Firma

Amaya Cervera

Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023