Vintae reforzará su posición en Rioja con la compra de Riojanas
Vintae, uno de los actores más dinámicos y rompedores de Rioja desde su irrupción en el mercado en la década de los 2000, ha salido al rescate de la histórica Bodegas Riojanas. La empresa centenaria, fundada en Cenicero (Rioja Alta) en 1890, se encontraba en preconcurso de acreedores.
La operación se ha articulado a través de Gevisa Wine Capital, sociedad de la familia Arambarri que ha alcanzado un acuerdo de reestructuración de deuda con los acreedores y pasará a controlar el 90% del capital. El plan incluye también la deuda de las dos filiales de Bodegas Riojanas: Bodegas Torreduero, en Toro, y Bodegas Viore, en Rueda.
El acuerdo se comunicó el día 15 a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y está previsto que el plan se presente en unos días ante el Juzgado nº 6 de lo Mercantil de Logroño. A partir de ahí, se abre un proceso de entre un mes y mes y medio para la aceptación.
“Esta es una apuesta por nuestra tierra; es la apuesta por materializar el compromiso de devolver a Rioja la herencia que hemos recibido de su historia y de su patrimonio”, ha señalado el consejero delegado de Vintae, Richi Arambarri (en la imagen inferior), en un comunicado enviado por la bodega.

En un contexto de caída generalizada de ventas y descenso de consumo, Vintae se presenta como uno de los grupos más solventes de Rioja. Su trayectoria ha sido meteórica en la región (ver gráfico inferior), particularmente desde que se produjo el relevo generacional, pasando de 1,6 millones de euros de facturación en 2008 a superar los 44,6 millones en 2024. Su EBIDTA en los tres últimos años se ha situado entre los 7,3 y 7,5 millones de euros.

Aunque está presente en otras zonas vinícolas, Rioja es el origen del grupo y la región en la que ha desarrollado una mayor diversidad de gamas y proyectos, desde Hacienda López de Haro, interpretación contemporánea de los riojas clásicos, a la apuesta terruñista de Viñedos El Pacto. Fuera de la DOCa. cuenta también con el proyecto de espumosos Pandemonium y el de vinos blancos Maetierra.
De las mejores mesas al lineal del supermercado
Bodegas Riojanas fue creada en 1890 en Cenicero por la familia Artacho y Rafael Carreras, dentro de ese bullicioso movimiento generado por la demanda de vino en Francia a causa de la filoxera. En 1930 se transformó en sociedad limitada bajo el nombre de Román Artacho y Compañía, y en 1940 en sociedad anónima con la denominación actual, lo que impulsó sucesivas ampliaciones. El Banco Santander fue accionista de la bodega desde los años setenta hasta mediados de los noventa. Al cierre de esta etapa, en 1997, la compañía salió a bolsa aunque las familias propietarias, los Frías Artacho y Artacho Nieto, conservaron alrededor del 60% de las acciones. Su participación se verá ahora reducida a un mero 10%.
Creadora de marcas emblemáticas como Viña Albina y Monte Real, Riojanas es un ejemplo paradigmático de bodega histórica cuyo prestigio se fue erosionando progresivamente en aras de un crecimiento que hizo que sus vinos pasaran de las mejores mesas al lineal del supermercado.

Los aficionados, sin embargo, siguen sintiendo devoción por sus añadas viejas, entre las que destaca el mítico 1964, que fue uno de los vinos estrella en las recientes celebraciones del centenario de Rioja. Por desgracia, este patrimonio histórico no fue siempre estratégico, a juzgar por la decisión que adoptó el Consejo de Administración de la bodega de no guardar vino durante el periodo comprendido entre 1980 y 1998.
Los últimos años han sido particularmente complicados para la bodega, que ya renegoció la deuda en 2024 y tuvo unas pérdidas de 4,5 millones de euros en 2025. En ese año las ventas del grupo cayeron un 15% hasta los 13,6 millones de euros con un volumen de 4,1 millones de botellas vendidas.
Dos actores multirregionales
El crecimiento de ambos grupos en los últimos años se ha vertebrado a través de la expansión a otras zonas vinícolas. Riojanas contaba con bodegas propias en Toro (Bodegas Torreduero) y Rueda (Bodegas Viore) y elaboraba a través de terceros en Rías Baixas, Ribera del Duero, Cava, Penedès y Bierzo. Vintae, por su parte, cuenta con bodegas propias en Navarra (Aroa), donde desarrolla el proyecto de vinos de mínima intervención Le Naturel, y Ribera del Duero (Bardos). Además, tiene una presencia importante en Toro con el proyecto Matsu y comercializa blancos de Rueda bajo la marca Bardos; de Rías Baixas, Valdeorras y Arabako Txakolina con la marca Atlantis; y tiene presencia en Priorat y Calatayud con Proyecto Garnachas.
La compra de Riojanas también supondrá un incremento significativo de la superficie de viña para Vintae, ya que sumará unas 200 hectáreas a las aproximadamente 250 que posee en la actualidad. En el caso de ambos grupos, el grueso del viñedo está localizado en Rioja.
El plan estratégico de Vintae para el periodo 2025-2030 apuesta por consolidar sus proyectos y elevar la calidad percibida de sus marcas, con más peso para los vinos premium y la venta en el canal de hostelería. Su trayectoria, paradójicamente -la familia Arambarri empezó con vinos sencillos y fáciles para pasar luego a construir la gama alta-, ha sido inversa a la de Riojanas. La incógnita ahora es si Vintae será capaz de devolver a Bodegas Riojanas parte del prestigio perdido.
Amaya Cervera
Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023
Ta/Mira Miraflores Alta 2023 Blanco
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