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Los vínculos que Michel Rolland deja en España

El pasado día 20 falleció en su Burdeos natal, a la edad de 79 años, el asesor vinícola más famoso de la historia. La frenética labor de consultoría desarrollada por Michel Rolland (1947-2026) a partir de la década de los 80 en regiones vinícolas de todo el mundo llevó a acuñar el término de flying winemaker (enólogo volante). 

Trabajó con más de 150 bodegas de 14 países incluyendo destinos tan exóticos como India, y contribuyó al posicionamiento de bodegas hoy míticas del Nuevo Mundo como Harlan Estate o Screaming Eagle en Napa Valley y Clos Apalta en Chile. En Argentina se le venera como la persona que situó la malbec en la escena internacional. En España, asesoró, entre otros productores, a Cosme Palacio y Marqués de Cáceres en Rioja, Cortijo de las Monjas en Ronda, Dominio de Valdepusa en Toledo y, más recientemente, El Grillo y la Luna, en Somontano. 

Como copropietario, participó en la creación de Campo Elíseo en Toro, junto a su mujer Dany y a los hermanos François y Jacques Lurton. También poseía el 50% de Rolland Galarreta junto a Javier Galarreta, fundador y presidente de Araex Grands & Spanish Fine Wines, y profesional de larga trayectoria en la exportación. 

Sobre estilos y globalización

El ascenso de Rolland fue paralelo al del crítico Robert Parker, gracias a la defensa que ambos hicieron de la añada 1982 en Burdeos. El perfil más maduro de esta cosecha se convirtió, en cierto modo, en icono del estilo goloso, redondo y potente que ambos favorecieron y que llevó a la búsqueda de mayores maduraciones y concentración frutal, el dominio del roble nuevo o técnicas como la maloláctica en barrica. Si al crítico de Maryland se le acusó de la “parkerización”, Rolland habría extendido por el mundo el estilo de los vinos de Pomerol y de su variedad central, la merlot. 

Ambos fueron ridiculizados en el documental de Jonathan Nossiter, Mondovino, concebido como una crítica a la globalización. A Rolland se le veía desplazándose frenéticamente de una bodega a otra recomendando la microoxigenación de los vinos. El enólogo bordelés contó algún tiempo después que habían deformado su voz para que pareciera más contundente y que durante el día de la grabación solo había recomendado la microoxigenación en dos ocasiones, pero que en el montaje final esta circunstancia se había repetido machaconamente y de manera malintencionada.

En las distancias cortas, Michel Rolland era una persona cercana y afable. “Siempre estaba de buen humor; era puntual, muy profesional y cumplidor; por eso era tan respetado”, cuenta Javier Galarreta

La última vez que coincidimos con él en España fue durante la celebración del decimoquinto aniversario de la bodega de Basilio Izquierdo en el restaurante Echaurren de Ezcaray en 2022. Nacidos ambos en 1947, igual que Robert Parker, fueron compañeros de promoción en Burdeos y mantuvieron el contacto a lo largo de los años. Para Izquierdo, Rolland introdujo conceptos sencillos de calidad como la importancia de una buena maduración en un momento en el que había más riesgo de podredumbre y daba miedo retrasar las vendimias. “Rolland supo crear una moda y mantenerla; tenía una gran memoria y podía definir perfectamente un vino con tres palabras”, explica. La exageración de la tendencia, sin embargo, condujo a concentraciones excesivas. “Cuanto más color y más IPTs, más puntos Parker; era una locura; ahora todo eso ha cambiado”, reflexiona Izquierdo.

Nuevos aires para la tempranillo en Rioja

Cosme Palacio fue el primer vino que Rolland elaboró en España. Jean Gervais, antiguo presidente de Seagram Europa, compró la histórica bodega de Laguardia (Rioja Alavesa) en 1986 y buscó la ayuda del enólogo bordelés para modernizar la tempranillo de Rioja. “La recomendación partió de Jean-Marie Chadronnier, de la firma de négociants Dourthe Kressmann”, recuerda Luis Valentín, fundador de Bodegas Valenciso, quien junto a su socia, Carmen Enciso, desarrolló gran parte de su carrera profesional en Cosme Palacio. “Rolland ya era conocido en Burdeos, había iniciado su primera asesoría en Simi Winery, en California, y la nuestra fue la segunda bodega con la que trabajó fuera de Francia”.

Valentín, quien tras el estreno de Mondovino escribió una columna en Lo mejor del vino de Rioja en defensa de Rolland, insiste en que cosas que hoy son evidentes, entonces no lo eran tanto. “Lo primero que hizo Rolland fue elaborar tintos solo con uvas tintas, buscar más madurez, pero no sobremaduración, realizar maceraciones más largas, utilizar roble francés, evitar las barricas viejas y los procedimientos que adelgazaran el vino como clarificaciones y procesos agresivos de estabilización”. Ese Cosme Palacio de corte moderno y con la fruta en primer plano fue el primer vino importante de Rioja que se vendió sin indicativo de crianza, aunque solo en exportación. Rolland mantuvo su relación comercial con la bodega hasta 1998.

El sucesor de Émile Peynaud

Su cliente más estable en España, desde principios de los noventa hasta nuestro días, ha sido Marqués de Cáceres. Según su presidenta, Cristina Forner (en la imagen inferior con Rolland), que le ha dedicado una emocionada despedida, Rolland fue decisivo en el lanzamiento de Gaudium. “Empezamos nuestras primeras pruebas en 1991 para crear un vino de autor. Mi padre [Enrique Forner, fundador de la bodega] no estaba tan decidido, pero yo sí, y Michel siempre apoyó ese proyecto, al igual que otros vinos icónicos que lanzamos después”. Además de la gama super premium, Rolland también asesoraba la gama completa de tintos de Marqués de Cáceres y la bodega de Burdeos, Château Camensac, mientras fue propiedad de la familia Forner. 


En Marqués de Cáceres, Rolland fue el sucesor natural de Émile Peynaud, el padre de la enología moderna en Francia, del que había sido alumno. También lo fue para Carlos Falcó, marqués de Griñón, en su finca toledana de Dominio de Valdepusa, a donde llegó en la vendimia de 1991. Ignacio de Miguel, que ejercía entonces de enólogo de la bodega, lo considera su gran maestro. Además de aprender a catar uvas para decidir el momento de la vendimia, De Miguel tuvo la oportunidad de trabajar ocasionalmente en el laboratorio de Libourne al que Rolland y su mujer Dany habían dado continuidad desde principios de los años 70. Lo más importante que aprendió de él fue el arte del ensamblaje, que se convertiría en la base de su futuro trabajo como consultor. 

Rolland Galarreta, la última aventura

Rolland también participó como inversor en distintos proyectos vinícolas más allá de las propiedades familiares de Burdeos. El más importante, sin duda, es Clos de los Siete en Argentina, en el que implicó a otros productores franceses de prestigio. 

Aunque posteriormente se desvincularía de la bodega, en España fundó en 2004 Campo Elíseo junto a su mujer y a los hermanos Jacques y François Lurton, ambos con experiencia previa en Rueda. El foco estaba en Toro, una zona con una excelente aptitud para elaborar los vinos opulentos y redondeados que tanto le gustaban.

En 2010 arrancó la primera vendimia en Rioja Alavesa y Ribera del Duero de Rolland Galarreta, proyecto que luego se extendió a Rueda y Priorat, y que se apoya en la compra de uva y elaboración en espacios alquilados donde pueden realizar sus propios protocolos de vinificación. Se habían conocido en Alemania en 2008. Galarreta le propuso un proyecto para llevar a los mercados internacionales el mejor terroir español y que pudiera utilizar su nombre en exclusiva en España. “El propio Rolland eligió los viñedos en Labastida y Elvillar”, recuerda Galarreta. “También obligó al uso de una mesa de selección óptica porque había bayas de tempranillo que no maduraban bien”. 

Era un experto en sacar lo mejor de cada vino en función de la localización del viñedo. Decían que abusaba de la maduración, pero nuestros vinos son muy elegantes, envejecen bien y han recibido buenas puntuaciones en cata a ciegas”, defiende su socio español.

La continuidad de este y otros muchos proyectos está asegurada en sus hijas Stéphanie y Marie, y en los socios de su empresa de asesoría, cuyo día a día Rolland abandonó en 2020. Con él se va toda una era en el mundo del vino.

Firma

Amaya Cervera

Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023