¿Cómo puede competir España en el mercado internacional de vinos finos?
El inicio del curso vinícola en Madrid apunta a la parte alta del mercado. La semana pasada asistimos a dos eventos que reafirman esta impresión. El primero fue una cata de la Asociación de Bodegas por la Calidad (ABC) con un mensaje muy claro: “El futuro y el prestigio de Rioja pasan por el valor, el viñedo y la excelencia”. El segundo, una jornada organizada por EDA Drinks & Wine Campus, el brazo líquido del Basque Culinary Center, bajo el título: “Estrategia fine wine: Cómo posicionar nuestros vinos”. Para cerrar el círculo, la presidenta del Consejo Regulador de la DOCa Rioja y de Barcelona Wine Week, Raquel Pérez Cuevas, que participó en una de las mesas redondas del encuentro de EDA, recordó que el tema central de la próxima edición de BWW (8-10 de febrero de 2027) serán los vinos de guarda.
Una razón de peso para profundizar en el vino fino es que la actual crisis de consumo y caída de ventas afecta más a la parte baja del mercado que a los vinos de mayor calidad. Los mayores réditos, por otro lado, se obtienen en las gamas altas.
Las cifras que presentó la presidenta de Círculo Fortuny, Xandra Falcó, hablan por sí solas. “El mercado del lujo representa 1,5 billones de euros anuales, el equivalente al 4% del PIB europeo y al 10% de las exportaciones europeas. El 72% de las marcas de lujo, además, son europeas”, señaló. Para Falcó, los vinos finos han pasado a formar parte de este universo junto con la gastronomía, los viajes o los automóviles.
El mercado secundario
Vino fino era un término habitual en las etiquetas históricas de Rioja. Se utilizaba para diferenciar los vinos de mayor calidad de los de consumo habitual, que se denominaban corrientes. El rioja Corriente que elabora la Cía. de Vinos Telmo Rodríguez es un homenaje a esta dicotomía.
El mercado internacional añade consideraciones adicionales. Más allá de una calidad reconocida, el vino fino (fine wine) se caracteriza por su producción limitada y su capacidad de revalorizarse con el tiempo, lo que justifica su compra como inversión y su cotización en el mercado secundario. Una cúspide capaz de generar un enorme valor añadido. El Master of Wine Pedro Ballesteros, que abrió la jornada de EDA Drinks & Wine Campus, calcula que una presencia mayor de marcas españolas en el mercado de vinos finos podría sumar 1.500 millones de euros a la facturación del sector en España. Ballesteros cree que el lugar natural de nuestro país está detrás de Francia, líder indiscutible, e Italia (que ha introducido con gran éxito marcas como Masseto, Sassicaia o Tignanello) y no de Estados Unidos, como sucede actualmente. Un factor a favor de los vinos españoles es la probada capacidad de envejecimiento de regiones como Rioja o Ribera del Duero que, para Ballesteros (en la imagen inferior), están al nivel de Burdeos, Borgoña y de los rieslings alemanes.

Sin embargo, la representación de los vinos españoles en el mercado secundario es casi anecdótica. Según la plataforma de referencia de intercambio y análisis de vinos finos, Liv-ex, España supuso solo el 2,46% del valor total de las operaciones realizadas en 2025, mientras que el dato provisional de 2026 es del 1,64%. La mayor parte de esta actividad, por otro lado, corresponde a Vega Sicilia, presente sobre todo con Único, pero también con Valbuena y Alión, la marca de su segunda bodega en Ribera del Duero. “En enero de 2026, España supuso el 5,5% del valor negociado en la plataforma, y Vega Sicilia concentró alrededor del 60 %”, explican desde Liv-ex. Según su responsable de análisis e inteligencia de mercado, Tom Burchfield, “durante el último año, todas las añadas de Único anteriores a 2012 se han revalorizado, en especial 2009, que registró una subida del 14,5%. La cosecha 2010 creció un 3% en junio, y, en los últimos meses, la comercialización ha vuelto a situarse en los niveles de 2024". Hay que recordar que los excelentes resultados de ese año llevaron a la bodega centenaria de Valbuena de Duero (Valladolid) a ocupar el primer puesto de la lista Power 100 del Liv-ex. Todo un hito para una marca española.
Otro vino español con un buen comportamiento en el índice Liv-ex durante 2025 fue Castillo Ygay 2011 Tinto (segunda posición tras Único 2015), mientras que en 2024 la plataforma destaca el Gran Reserva 904 2011 de La Rioja Alta, en tercera posición, y Pingus 2021, en quinto lugar.
Presencia internacional
En todos los casos, esta cotización es consecuencia de la internacionalización de las marcas. Entre las bodegas presentes en la jornada sobre vinos finos, Pablo Álvarez, de Vega Sicilia, recordó que, cuando se hizo cargo de la dirección hace 40 años “exportábamos a cinco países; ahora a 150”. La experiencia de Guillermo Aranzábal, presidente de La Rioja Alta, es aún más extrema: “Cuando entré en la bodega hace 38 años, no había nadie en exportación”. En los últimos años, esta bodega centenaria del Barrio de la Estación de Haro se ha centrado en definir y diferenciar los estilos de sus grandes reservas, aumentar la calidad media, subir precios (hasta un 70% más) y reposicionar la distribución. Aun así, Aranzábal considera que el Gran Reserva 904, en el entorno de los 70-75 €, resulta barato para el mercado de vinos finos.

Otra vía de acceso a esta élite es La Place de Bordeaux, el gran escaparate de la venta en primeur que se ha abierto a los vinos no franceses y que da acceso a una extensísima red de distribución internacional. Para Ricardo Diéguez, director general de Marqués de Riscal, que vende allí Tapias desde hace tres años, es importante estar en el mismo lugar que los grandes châteaux, pero es consciente de que “la reventa se tiene que producir de forma regular y con un precio continuo”. Riscal celebró por todo lo alto su reentrada en La Place, donde ya vendía sus vinos en el siglo XIX, con una cata histórica en la bodega de Elciego que incluyó vinos elaborados antes de la llegada de la filoxera.
Willy Pérez, quien junto a Ramiro Ibáñez ha hecho de De La Riva San Cayetano el único blanco español en este foro, cree que la presencia por sí misma no es suficiente. “Tendrás éxito en La Place si eres una bodega de éxito. Nadie va a comprar un vino aquí porque sea español”. Pablo Álvarez Jr., desde la casa suiza de subastas especializada en vino Baghera Wines, corroboró esta idea: “La gente no busca vino español en las subastas. Hay un gran desconocimiento. Las bodegas españolas tienen que moverse para estar presentes en el mundo”.
Qué dicen los productores
De las distintas mesas redondas del encuentro hemos rescatado algunas reflexiones de productores españoles que aspiran a que sus marcas se conviertan en vinos finos o que ya disfrutan de este estatus. Sobre algunas de estas ideas, probablemente, se construirá el futuro de los vinos finos españoles.
“Además de tener un buen vino, debes entender quién eres, qué lugar ocupas en el ecosistema del vino y defenderlo. Cuando tienes clara tu identidad es más fácil trabajarla”. José Ramón Urtasun, Remírez de Ganuza (Rioja).
“El vino debe dejar de ser un producto técnico. El productor tiene que conocer los valores de su generación para concretarlos en un sabor. Hace falta libertad para crear esos proyectos y tiempo para que se desarrollen. Cuando de manera individualista se genere todo un grupo de bodegas que alcancen el éxito y conformen una imagen de país, será el momento de proteger”. Willy Pérez, Bodegas Luis Pérez y De La Riva.

“El mercado del vino fino es la gran asignatura pendiente para España y existe un gran potencial, pese a que el sector del vino en su conjunto vaya a menos”. Meritxell Juvé, Juvé & Camps (Corpinnat).
“Esto va de tiempo, paciencia y de hacer las cosas bien todos los días”. Pedro Ruiz Aragonses, Pago de Carraovejas (Ribera del Duro).
“En Muga nos gusta considerar a la distribución como una extensión de negocio que potencia la marca del vino”. Manuel Muga, Bodegas Muga (Rioja).
“¿Cuánto desarrollo estratégico hay hoy en las bodegas? No es un tema de historia, sino de cómo gestionamos. Hay que trabajar de acuerdo con una estrategia y no como algo ocasional”. Ricardo Diéguez, Marqués de Riscal (Rioja).
“España no se ha caracterizado por vender fuera el producto caro. Recomendaría ambición, fijar parámetros de distribución y precio y tener claro lo que no haríamos nunca. Si se apuesta por un marco de creación de valor, el mercado secundario llegará”. Jaume Vial, Gramona (Corpinnat).
“La gran crisis del mercado del lujo es el precio. Se ha abusado tanto, que ha hecho que Champagne y Burdeos caigan. Hay que tener mucho cuidado con qué vendemos, cómo y a qué precio”. Pablo Álvarez, Vega Sicilia (Ribera del Duero).
Amaya Cervera
Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023
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