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Loma Franca Cerro Gordo I 2024 Blanco

¿Puede una cooperativa hacerse un hueco en el mercado de vinos top? Tras un histórico de siete-ocho años vinificando sus parcelas más especiales por separado, la cooperativa de Calatayud San Alejandro acaba de lanzar al mercado Loma Franca, una gama que aspira a presentar, en cada nueva cosecha, la parcela que exprese mejor las características de la añada o una particularidad especialmente significativa de la misma.

En este camino ha influido mucho su alianza con Frontonio, desde que esta bodega trasladara el proyecto Cuevas de Arom que elaboraba en Campo de Borja a las instalaciones de San Alejandro en Miedes (Zaragoza). De hecho, uno de los elementos que convenció a Fernando Mora y Mario López para establecer la colaboración fue probar el histórico de parcelarios no comercializados de la cooperativa. “Estos viñedos especiales no llegaron a formar parte de ningún vino hasta que llegaron ellos”, nos contaba hace unos días el director técnico Juan Vicente ‘Juanvi’ Alcañiz (en la imagen inferior), que lleva 14 años en la bodega. 

Los vinos de Cuevas de Arom (unos 30.000 botellas), las vinificaciones parcelarias y Clos Baltasar (5.000 botellas), una garnacha de viñas viejas en altitud de la Sierra de la Cruz que se vinifica con algo de raspón y que, a 16 €, era el vino más caro de la cooperativa, se elaboran en una bodega independiente adaptada a pequeños volúmenes. 

En la actualidad se vinifican 20 viñas por separado. Dos se destinan ahora a Cuevas de Arom para sus parcelarios Os Cantals y Tuca Negra y el resto continúa su crianza en tinos, fudres, ánforas de gres o barricas de gran formato en una nueva nave de crianza que se ha inaugurado este año y se ha bautizado como Atelier. La idea es elegir cada año una parcela de blanco y otra de tinto que luego saldrán al mercado bajo la marca Loma Franca, con el nombre de la parcela y la leyenda “Parajes históricos singulares”. El objetivo, además de reflejar alguna particularidad de la añada, es ir mostrando a la largo del tiempo la diversidad de suelos y altitudes y la edad del viñedo.

Loma Franca se estrena con una garnacha tinta de Los Tarugos, una de las parcelas más frías de la bodega que fue lo más fresco de un año cálido como 2024, y el blanco de macabeo (viura) que hemos elegido como vino de la semana.


Procede de Cerro Gordo, una parcela de 0,8 hectáreas a 847 metros de altitud en Miedes, el mismo municipio de la bodega. Plantada en vaso en 1987, pertenece a un trabajador de la bodega. El viñedo está orientado al este y se asienta sobre suelos de arcilla y caliza, relativamente pesados y profundos. 

Es interesante que la bodega haya querido dar visibilidad de manera regular a sus mejores viñedos blancos teniendo en cuenta el retroceso que sufrieron con el avance de variedades blancas en los años 90 y 2000. De las casi 1.000 hectáreas que controla la cooperativa, solo quedan 77 de blanco, todas ellas de macabeo.

Las uvas de Cerro Gordo se prensaron con los racimos enteros y el vino fermentó y se crío durante ocho meses en barricas de roble francés de 500 litros y cuatro meses más en ánforas de gres. 

El vino, que se beneficia de una cierta oxigenación en copa, tiene abundante fruta blanca, notas cítricas frescas y finos tostados. La boca está marcada por la amplitud y la salinidad final que se traduce en un final persistente y con carácter. Será interesante ver su evolución en botella y ponerlo al lado de otros macabeos importantes que está dando Aragón.

Es cierto que el precio, en este caso, será una barrera para muchos consumidores, pero la inspiración que busca ahora una cooperativa modélica como San Alejandro está en algunas de sus más prestigiosas “hermanas” italianas, como Produttori del Barbaresco en Piamonte, o como Terlano y Tramin en el Alto Adige, quizás la región del mundo con una mayor concentración de cooperativas de calidad. Ya es hora de que las cooperativas españolas muestren con orgullo estos viñedos únicos al mundo.

13% vol.
650 botellas
90 €
Puntuación: 94


Firma

Amaya Cervera

Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023