Los vinos que vamos a regalar y nos gustaría recibir como regalo en SWL
La idea de este artículo es de Yolanda Ortiz de Arri. ¿Quizás tenía una lista rondándole en la cabeza de vinos que quería regalar? Pero el reto que ha planteado al equipo de Spanish Wine Lover es doble. No solo tenemos que pensar el vino con el que vamos a obsequiar a una persona concreta, sino aquel que nos gustaría recibir a cada uno de nosotros.
En el primer caso, todo depende de la relación que se tenga con el destinatario. Cabe pensar que cuanto más cercana y cómplice, más emoción entraña el gesto. Por otro lado, que el objeto de regalo sea una botella de vino, no exige una afición militante por parte de la persona obsequiada. Se puede jugar con la añada, por eso de las fechas señaladas; el origen que lo ligue a un lugar significativo; la etiqueta, si se sigue una vena artística o del diseño; o incluso con el tamaño, que asegura que no pase desapercibido. Luego está el gusto personal por los tipos (blanco, tinto, espumoso, generoso…) y estilos (joven envejecido…) de vino, y, por último, los sentimientos. ¿Cuántas emociones caben en una botella?
Respecto a los vinos que nos gustaría recibir como regalo, es algo que nos da carta blanca para soñar. Y es lo que hemos hecho. Pero, por supuesto, no queremos que nadie se sienta obligado a hacer realidad los deseos de este grupo de periodistas y comunicadores.
El reto lo hemos asumido todas las personas que hemos escrito a lo largo de 2025 en SWL, más nuestro fotógrafo de cabecera Abel Valdenebro. La única condición para estar a tono con la temática de la web es que fueran vinos españoles.
Thomas Götz
Para regalar: Victoria Ordoñez Voladeros 2017 Blanco (DO Sierras de Málaga)
Este vino me recuerda a una dama parisina de los años 20, muy segura de sí misma. No solo por su elegancia, sino también por la fascinante historia que encierra. En 2015, tras descubrir cómo los libros de historia alababan la calidad superior de los viñedos de Santo Pitar en los Montes de Málaga, Victoria Ordóñez decidió ir en su busca. En su primera incursión por la zona, su coche resbaló en una carretera de gran pendiente; se salvó de precipitarse ladera abajo gracias a que unos arbustos frenaron el vehículo. Semanas más tarde, ya recuperada, descubrió un viejo viñedo a 1.000 metros de altitud en Santo Pitar que se había librado milagrosamente de la filoxera y que aún cultivaba una familia local. Nadie sabe con certeza la edad de estas cepas de pedro ximénez, de las que hoy sale Voladeros, un vino que recupera la tradición perdida de los legendarios mountain wines malagueños. Es una auténtica belleza nacida de la suerte, la resiliencia y la curiosidad, cualidades que deseo para toda la gente que aprecio. A medida que evoluciona con toda su elegancia, elijo la cosecha 2017, mi favorita, para regalar estas navidades.

Para recibir como regalo: Rafael Palacios Sorte O Soro 2020 White (DO Valdeorras)
Caté la añada 2020 de este vino a principios de año en Madrid Fusión. Su elegancia, carácter vibrante y profundidad infinita me dejaron literalmente sin aliento. De mi visita a Rafael Palacios hace unos años, recuerdo vivamente el viñedo de O Soro, con su forma de anfiteatro, en una de las zonas altas de Valdeorras; un lugar tan solitario como el carácter único del vino. Me encantaría compartir una botella con mi mujer durante una cena especial en casa, pero dudo si comprarla porque cuesta más de 500 €. Y eso precisamente lo convierte en el regalo navideño perfecto. Si no me lo regala nadie, espero ganar el Gordo de la lotería porque automáticamente el precio dejaría de ser un problema.
Amaya Cervera
Para regalar: Suertes del Marqués Trenzado 2024 Blanco (DO Valle de la Orotava) y De La Riva Manzanilla Fina Miraflores Baja (DO Jerez – Xérèz - Sherry)
Tengo dos blancos para regalar este año y me resulta imposible decantarme por uno solo de ellos porque los probé juntos hace unas semanas en una presentación en Madrid, sentada frente a sus productores, Jonatan García, de Suertes del Marqués y Ramiro Ibáñez, la mitad de De La Riva (la otra es Willy Pérez). Al lado tenía a Montse Alonso, directora de la agencia de comunicación especializada en vino Mahala Wine, y a las dos nos entusiasmó tanto la profundidad y salinidad de ambos vinos, cada uno en su propio registro, que sobre la marcha Montse compró online una caja de cada y yo le pedí que me reservara dos botellas de cada uno. Por un total de algo menos de 60 €, me pareció una compra excelente. Pienso guardar una botella de cada en casa y darles por lo menos dos o tres años de reposo.
Las otras dos son, evidentemente, para regalar. La manzanilla para mi compañera de SWL Yolanda Ortiz de Arri, que es una loca del jerez y de todo lo que pasa en esa tierra maravillosa de suelos blancos (solo hay que echar un vistazo a la cantidad de artículos que lleva publicados sobre la zona en la web). Es una pasión compartida con su marido, con el que viaja regularmente a la región. Si medio mundo del vino estará recibiendo estas Navidades a los amigos y a la familia con espumosos, estoy segura de que Mikel y Yolanda estarán encantados de tener una manzanilla de semejante profundidad y elegancia para abrir el apetito de sus invitados.
El listán blanco Trenzado es para mi amigo Antonio, pianista, profesor de conservatorio y canario de origen. Hace unas semanas dio un delicioso recital de obras tocadas a cuatro manos y para dos pianos junto a una colega dentro del Festival Internacional de Música Contemporánea de Madrid. Siempre pienso en él cuando tengo vinos canarios, pero esta vez no pude evitar comparar la laboriosa conducción en cordón trenzado con la manera en la que se van enlazando las notas de una melodía. Hay una parte artística y otra muy grande de trabajo y esfuerzo en ambos mundos.

Para recibir como regalo: Vega Sicilia Único 1970 (DO Ribera del Duero)
Esta elección ha sido mucho más difícil. Me considero una persona privilegiada, no solo por todas las muestras que recibo para catar y también como regalo, sino por los vinos que he tenido la oportunidad de probar gracias a la generosidad de productores y aficionados que han compartido conmigo botellas especiales y muy reveladoras. Una de las personas más espléndidas en este sentido es, sin duda, Pablo Álvarez, propietario de Vega Sicilia. Los vinos que más suelo recordar como periodista del vino son los que me hicieron aprender algo nuevo -y aquí caben casi todos los precios y estilos. Pero el Único 1970 que probé por primera vez a finales de los noventa para un reportaje de la revista Sibaritas sobre los vinos más caros de España no solo me hizo subir varios pisos el techo de lo alcanzable en términos de expresividad y profundidad; también me hizo entender que hay vinos que trascienden el propio mundo del vino.
Yolanda Ortiz de Arri
Para regalar: ¿Y tú de quién eres? 2024 Blanco, Bodegas Gratias, Casas Ibáñez (Albacete)
Tras descubrir que soy la afortunada receptora de uno de los regalos de Amaya, más de un lector pensará —con razón— que soy una desabrida por no devolverle el detalle, pero prometo que agradeceré su generosidad en cuanto nos veamos. Siempre comprensiva y flexible, Amaya es una gran jefa-compañera de trabajo así que estoy segura de que no me lo tendrá en cuenta.
El regalo que quería contar aquí es el que tengo preparado para mi vecina Marta. En su librería Mara-Mara de Vitoria, un espacio acogedor donde se respira buen gusto y pasión por los libros y la palabra escrita, Marta me recoge decenas de paquetes y cajas de vino a lo largo del año, que siempre me entrega con una sonrisa. Como sé que le gusta lo artesano, las buenas historias y el vino blanco, uno de los regalos que he elegido es este ¿Y tú de quién eres? que elaboran Ana, Iván, José y Silvia en Bodega Gratias con la misma dedicación que pone Marta en su oficio.
Financiado mediante micromecenazgo, este vino nace de la recuperación de variedades como tardana, coloraíllo o albilla, entre otras, procedentes de parcelas viejas que quizá ya no existirían de no ser por el empeño de la familia Gratias en preservar este patrimonio vitícola. Es un vino de disfrute y trago largo, quizás para descorcharlo con sus clientes estos días que celebra su 11º aniversario. Larga vida a las librerías independientes, a las mujeres valientes y a los vinos que nos conectan a la tierra.

Para recibir como regalo: Puro Rofe Juan Bello 2023 (DO Lanzarote)
En 2018 visité el proyecto que Rayco Fernández, por entonces distribuidor en Canarias, había puesto en marcha en Lanzarote junto a un grupo de viticultores locales. Me fascinó el paisaje, la singularidad de los suelos y, sobre todo, la personas como Ascensión Robayna o Vicente Torres, que cultivan de forma artesana en un territorio semidesértico y volcado en el turismo. Puro Rofe fue también el primer esfuerzo serio de vinificar por zonas y parcelas en la isla, trabajando de manera poco intervencionista y sostenible con variedades locales, sin levaduras naturales y sin filtración. Sus vinos, frescos y con una energía vibrante, han ido ganando profundidad y personalidad desde aquella primera añada de 2017.
Uno de los que más disfruto es este Juan Bello y que he incluido en varias ediciones de un curso de formación sobre vinos españoles para profesionales extranjeros organizado por ICEX y The Wine Studio, y que tengo la fortuna de impartir. Elaborado con listán blanco, malvasía y diego cultivadas en los tradicionales hoyos, Juan Bello es un vino de paraje elegante y de gran pureza que tristemente, ha dejado de existir tras la generosa —en cantidad y calidad— cosecha de 2023. Por eso, me encantaría recibir alguna de las últimas botellas que aún pueden encontrarse: un blanco que te transporta al corazón de uno de los paisajes vitícolas más únicos y singulares del planeta.
Anna Harris-Noble
Para regalar: Bideona Las Parcelas 2021 Blanco (DOCa Rioja)
A menos que conozcas muy bien los gustos de la persona a la que va dirigido el regalo, lo más sensato suele ser optar por un vino de elegancia clásica en lugar de algo demasiado rompedor o friki y, si es posible, que no se encuentre fácilmente en cualquier supermercado.
Las Parcelas Blanco, de Bideona, es una apuesta segura para cualquier persona que disfrute con los grandes blancos de Borgoña. Procede de viñas de 50 años y es un field blend con predominio de viura y un toque de malvasía riojana y cayetana blanca. En nariz despliega flores blancas, piel de cítricos y un punto de hierbas silvestres mientras que en la boca encontramos una mineralidad salina muy persistente, profundidad y una frescura impecable. Con ese paladar y presentación parece un vino de un precio bastante más elevado que las £20 (€14,50) que cuesta, algo que nunca viene mal. Además, seguro que acompaña de maravilla al tradicional pavo asado que solemos comer aquí en el Reino Unido, donde vivo.
Por cierto, fue uno de los vinos más apreciados en una cata navideña organizada por la Old Vine Conference hace un par de años.

Para recibir como regalo: Olivares Dulce Monastrell 2020 (DO Jumilla)
Para mí, el regalo perfecto es siempre algo que no suelo comprarme, ya sea porque se sale de mi presupuesto (¡hola, Termanthia y Vega Sicilia Único Reserva Especial!) o porque es un estilo por el que no me suelo decantar.
Todas las Navidades, cuando descorcho un vino generoso o dulce, siempre me pregunto por qué no lo hago más a menudo; porque la verdad es que una copa de Oloroso es capaz hacer que un poco de queso, unos frutos secos o unas galletas saladas se conviertan en un manjar improvisado.
Olivares Monastrell Dulce supondría un salto enorme frente al cream corriente que suelo comprar para hacer el típico pastel de Navidad que se toma en Inglaterra y que acabo bebiéndome a escondidas durante las fiestas. Elaborado con Monastrell de viñas viejas en pie franco, combina la dulzura del higo y de la cereza confitada con una nota salina y de aceituna negra realmente deliciosa. Es perfecto para tomar después de alguna cena en estas fechas, ya sea con chocolate, postres o quesos azules. Y por el precio que cuesta (unas £26 la botella de 50 cl, 21 €), tengo la esperanza de que aparezca una botella con mi nombre junto al resto de regalos en el árbol de Navidad.
Nika Shevela
Para regalar: Cobrana 2022, Verónica Ortega Tinto, Bierzo
Estas Navidades regalaría un vino perfectamente equilibrado pero lleno de energía; elegante sin resultar previsible, como un vestido de noche de satén con un bolsillo de cuadros enorme e inesperado. Cobrana de Verónica Ortega, una de mis bodegueras españolas favoritas, encaja perfectamente en esa idea. Se trata de un tinto con predominio de mencía más algo de palomino, doña blanca y otras variedades, procedentes de viejas parcelas en altura sobre pizarras azuladas, en el pueblo de Cobrana, en el Bierzo Alto.
Desde hace tiempo me atrae la forma en que Verónica persigue la pureza y aborda la mencía con gran delicadeza. Este enfoque es fruto tanto de su formación en algunas de las grandes casas de Borgoña como de un carácter firme y unas ideas muy claras, algo que comprobé de primera mano en una cata a la que tuve la suerte de asistir. Quizá también tenga que ver con su espíritu libre y andaluz, forjado en una infancia en Cádiz, entre cinco hermanos mayores y un padre torero famoso. Cobrana sería el regalo ideal para otra gran mujer del vino, que sigue siendo una referencia constante para mí: mi primera profesora de vino en Barcelona, Chus Brión.

Para recibir como regalo: Marcenca 2021 Tinto, Terroir Sense Fronteres, Montsant
Siempre he tenido debilidad por las grandes garnachas, y esta llega desde uno de los parajes más singulares de Montsant: el viñedo Els Montalts, en Cabacés, a 800 metros de altitud y sobre suelos de arcilla roja. Marcenca, de Terroir Sense Fronteres, es un tinto preciso y refinado, criado en hormigón, que destaca por su increíble pureza y carácter: fruta roja silvestre, notas de sotobosque y delicados matices minerales.
Con un precio que ronda los 80 €, es un gran regalo, con la ventaja añadida de que si alguna persona recoge este guante, casi con toda seguridad será invitada a descorcharlo conmigo y con mi marido. Además, como es un verdadero garnachista, seguro que será incapaz de resistir la tentación de preparar un pequeño festín a la altura, ya sea un beef wellington cocinado con paciencia durante cuatro horas hasta una lasaña festiva tan reconfortante como el vino.
Abel Valdenebro
Para regalar: Ziries 2021 tinto, Bodegas Ziries, Sin DO
Las Navidades es un tiempo en el que las emociones brotan como setas en un pinar. A veces afloran recuerdos más amargos por quienes ya no están; otras, las más alegres, al celebrar, con quienes todavía quedan, precisamente eso: que están, y que estamos.
El vino que voy a regalar, Ziries 2021 de Bodegas Ziries, tiene una doble misión. La primera es agasajar a un buen amigo, Fernando Parrilla. Él es de los que siempre están, aunque no se les vea, alguien que basa su modo de vida en la generosidad y en dar sin medida. Por suerte, hemos compartido mucho tiempo juntos últimamente, a veces incluso más del que hubiéramos querido. Fernando es lo que Santi Rivas llamaría un "civil": no es un wine lover pendiente del último lanzamiento o etiqueta, pero sí un excelente consumidor. Disfruta y comparte, y le importan más bien poco los detalles técnicos o el origen. Da gusto verle probar cosas nuevas y, casi siempre, disfrutarlas mucho.
La segunda misión también está ligada a la amistad. El vino en cuestión, Ziries, lo elabora mi amigo Javier Castro. Ziries es un tinto de Garnacha toledana, del pueblo de Cuerva. Esta añada es especialmente fresca y bebible, con menos alcohol y extracción y más fruta fresca y ligera, sin perder el carácter de la zona. Además, es el primer vino íntegramente suyo, ya que desde 2021 saca la bodega adelante sin sus anteriores socios. En los tiempos que corren, mantener una bodega en solitario, compaginándola con un trabajo a tiempo completo y con la vida familiar y social, me parece un acto heroico. Por eso, regalar este vino no es solo regalar algo que me gusta y sé que gustará; es también apoyar un pequeño proyecto hecho con ilusión, cariño, respeto y muchísima energía.

Para recibir como regalo: Fino Villamarta primera saca, Bodegas Luis Pérez, DO Jerez-Xères-Sherry
En cuanto al vino que me gustaría que me regalasen, soy un "chico fácil", con muchas opciones posibles. Aun así, me haría especial ilusión una primera saca de Villamarta. Fue un vino que renovó mi contrato de fidelidad con los vinos de Jerez y me llenó de recuerdos de botellas míticas. Me emocionó mucho y sería algo que me tocaría la fibra. Me conformo con una botella de 75 cl, aunque ya sabemos que la medida mínima de disfrute es el mágnum. Si no hubiera acceso a este vino u otros de Jerez, un Escolma tinto de Luis Anxo Rodríguez o un Sesenta e Nove Arrobas de Xurxo Alba de Bodegas Albamar también me sacarían una gran sonrisa.
Al final, regalar o recibir un vino es firmar un contrato no escrito de disfrute compartido, juntos o separados. Porque el vino, o se comparte, o no es tan vino.
Amaya Cervera
Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023
Viña Tondonia y sus grandes blancos “viejos”
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