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El fuego quema 11.000 hectáreas en Arribes del Duero

Mientras Gredos sigue haciendo balance de los devastadores incendios de los últimos días, el fuego también ha golpeado con dureza otro de los grandes paisajes vitícolas del oeste peninsular. En Arribes del Duero, en la frontera entre Zamora y Portugal, las llamas han calcinado 11.000 hectáreas, obligando a evacuar 14 pequeños municipios y confinando durante varios días a la población de Fermoselle, conjunto histórico-artístico y uno de los pueblos con mayor tradición vitícola de esta zona.

Entre los municipios afectados también se encuentra Formariz, donde José Manuel Beneitez y Liliana Fernández (El Hato y El Garabato) cultivan 12 hectáreas de viñedo. "Han sido días muy complicados. Nuestro pueblo estuvo rodeado por las llamas, pero dentro de lo malo todos aquí estamos bien. Se han quemado naves agrícolas, aunque las casas han aguantado", explica. Para Benéitez, el alivio por no tener que lamentar víctimas no oculta la dimensión del desastre. "Nos quedamos con eso, pero este incendio es una tragedia para toda la comarca".

Entre quienes han sufrido pérdidas directas se encuentra también Thyge "Chus" Benned, de Frontio, que vive y elabora vino en Fermoselle desde 2016. El productor danés recuerda que el municipio ya sufrió un gran incendio en 2017, cuando ardieron unas 2.800 hectáreas, pero considera que la situación actual ha sido mucho más grave.

"Estamos bien, pero esto no es nuevo. Este ha sido mucho peor que hace nueve años. El viento hizo que las llamas avanzaran a una velocidad enorme y terminó cercando pueblos enteros", explica. "Hemos recuperado la electricidad hoy [31 de julio]".

Benned ha perdido tres de sus 20 parcelas de viñedo. Entre ellas se encuentra una viña vieja de 1,5 hectáreas plantada con garnacha con la que elaboraba Rød, uno de los vinos más especiales de la bodega. "Es un viñedo que no voy a recuperar al menos en los próximos 10 años", lamenta. También han ardido una plantación reciente de 0,45 hectáreas y otra viña vieja de menor tamaño, mientras que otras parcelas presentan daños en los bordes. "Las cepas son fuertes y creo que algunas podrán salir adelante, aunque no tengo demasiada experiencia con incendios".


El viticultor de origen danés reconoce que el fuego también le ha hecho reflexionar sobre el manejo del viñedo. "Aquí la mayoría de la gente prefiere tener la viña limpia, como una playa. Yo siempre dejo algo de cubierta vegetal para evitar la erosión y favorecer la biodiversidad. Pero en una situación de fuego descontrolado como esta es evidente que no ayuda". A ello se suma otro factor que considera determinante: muchas parcelas están rodeadas de encinares y masa forestal, lo que multiplica la dificultad para protegerlas cuando las llamas avanzan impulsadas por el viento.

El envero, avanzado

A diferencia de lo que está ocurriendo en Gredos, donde muchas garnachas todavía no habían iniciado el envero, en Arribes la maduración está mucho más avanzada. Por eso, Benned teme que el humo termine afectando a la calidad de la uva, en una campaña que ya se preveía corta tras las tormentas de granizo registradas en mayo. "Pensábamos empezar la vendimia dentro de dos semanas, pero, sinceramente, es el año que menos ganas tengo de vendimiar. Aunque sé que cuando vea las primeras cajas de uva volveré a ilusionarme".

El productor atribuye la rápida propagación del incendio a la combinación de viento, altas temperaturas y un territorio cada vez más difícil de gestionar. Tras el incendio de 2017 se inició un proceso de concentración parcelaria, pero considera que siguen faltando medidas preventivas. "Hoy hay encinares donde antes había viñas. Tampoco se han abierto cortafuegos ni mejorado muchos caminos, así que los bomberos apenas pueden acceder por tierra y dependen de los helicópteros".

Respecto a las ayudas públicas para paliar las pérdidas, Benned se muestra prudente. "Hay muchos requisitos y mucho papeleo. El día que vea el dinero en la cuenta estaré contento. Hasta entonces, me quedo con que mi familia, mi casa y la bodega están bien. No hemos sufrido tanto como Bernabeleva ni como muchos productores de Gredos, y cuando trabajas en la naturaleza sabes que un incendio es un riesgo que siempre existe".

Firma

Yolanda Ortiz de Arri

Periodista con más de 25 años de experiencia en medios nacionales e internacionales. WSET3, formadora y traductora especializada en vino