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1,618 Clarete de Guarda 2020 Rosado

Frente a la relativa homogeneidad y consistencia de estilo que contribuyó al posicionamiento internacional de la Ribera del Duero en los años ochenta y los noventa, la última década parece estar marcada por la diversidad, tanto en estilos y tipologías de vinos, como en lo que respecta al perfil de los productores.

Vemos emerger en los últimos tiempos pequeños proyectos de vigneron apoyados en unas pocas hectáreas de viñedo y con producciones reducidas como el que defiende Víctor Negro González desde Bodegas Negón (Fuentecén, Burgos).

Este ingeniero agrónomo, que se crio viendo a su padre elaborar los tradicionales claretes de la Ribera, arrancó el proyecto en 2012. Se apoya en cinco hectáreas propias asentadas en el valle del Riaza, afluente del Duero. Salvo una parcela situada a 30 metros del río, el resto de las viñas se encuentran en una pequeña meseta aluvial con guijarros en superficie, arcilla en la zona media y caliza en la parte inferior. 

Son casi todos viñedos viejos, más alguna parcela nueva plantada con selecciones masales. Negro González destaca un clon de tempranillo muy cualitativo de grano pequeño y bajo rendimiento, características que se mantienen en las plantaciones jóvenes. Todo el viñedo está certificado en ecológico y, además, se realizan prácticas biodinámicas y de viticultura regenerativa. Víctor llevó un cuerno de vaca y varias cristalizaciones sensibles al Salón de Vinos Radicales, que se celebró hace unos días en Madrid y donde pudimos conocer el proyecto.

La bodega produce entre 8.000 y 15.000 botellas en función de las características de cada añada. Los tintos llevan el sello de la DO Ribera del Duero, pero el blanco y el clarete se comercializan sin indicación geográfica. Este último, particularmente interesante, es el que destacamos como vino de la semana.


Como ocurría antaño, el vino es el resultado de la cofermentación de viñas de mezcla de variedades blancas y tintas. Junto a la tempranillo, hay bastante macabeo, bobal, albillo o garnacha. La fermentación es espontánea en la propia barrica y el vino permanece después unos 38 meses en barricas de roble francés con sus lías, un envejecimiento incluso superior al mínimo que se pide a un gran reserva.

El vino, cuyo nombre numérico alude a la proporción áurea, es sorprendentemente floral y meloso viniendo de una crianza tan larga, aunque el elemento definitorio es su textura sedosa y fluida, que lo hace muy atractivo y seductor y sirve de recordatorio de que, en el mundo del vino, hay cosas que solo se pueden conseguir con tiempo. Tiene también una calidez reconfortante, muy adecuado para acompañar platos de cierta consistencia. No es extraño que algunos de los mejores clientes de Bodegas Negón sean restaurantes con estrella Michelín. 

14% vol.
1.923 botellas
23 €
Puntuación: 93


Firma

Amaya Cervera

Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023