La familia Olivares es toda una institución en Jumilla por su famoso dulce de monastrell, elaborado a partir de cepas viejas de pie franco, pero su trabajo con tintos e incluso rosados (tienen uno muy interesante a partir de garnacha) es igualmente destacable.
Olivares ha sido también una de las primeras bodegas de la DO en destacar en sus etiquetas las sombras o umbrías. En una región conformada por valles rodeados de pequeñas sierras que recibe 3.000 horas de sol al año, cualquier sombreado que las montañas puedan proyectar sobre el viñedo es especialmente valioso porque puede llegar a reducir la radiación solar hasta un 20%. Es significativo, en este sentido, el gran número de parajes que incorporan el término umbría en el nombre.
Tras Umbrías de la Hoya, una reinterpretación del antiguo crianza en clave terruñista, Olivares acaba de lanzar Sombroso. Es un monastrell de una parcela que solía entrar en Umbrías de la Hoya, y que siempre daba un carácter especial. Se encuentra en una zona de maduración temprana, una ladera orientada al este dentro de una pequeña lengua situada entre dos montes que generan sombra tanto a primera hora de la mañana como durante la tarde y que está plantada con viñas en pie franco de 60 años.
La parcela forma parte de la finca Hoya de Santa Ana, una espectacular propiedad de 210 hectáreas de viña en el municipio de Tobarra que es la gran joya de la familia. Situada a más de 800 metros de altitud, se beneficia de un buen contraste térmico entre el día y la noche, mientras que los suelos arenosos con alta proporción de caliza permiten que más de la mitad de la viña, unas 110 hectáreas, sea de plantación directa.
Para la fermentación se ha utilizado la técnica del sombrero sumergido, con una rejilla en el centro del depósito que deja pasar el mosto, pero no los hollejos, favoreciendo una extracción más suave y limitando los remontados. La crianza se ha realizado en depósitos subterráneos de hormigón para evitar interferencias en la expresión de la fruta y preservar la personalidad de la parcela.
Es un vino fragante y de espíritu mediterráneo con notas de fruta roja en licor (cereza) y hierbas aromáticas. Es fresco, frutal, con una textura pulida que lo hace muy accesible, un toque terroso bastante atenuado y buena persistencia. Con fluidez, pero sin perder peso ni profundidad.
1.348 botellas
14,5% vol.
20 €
Puntuación: 92
Amaya Cervera
Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023
De Alberto y el legado de los vinos generosos en Rueda
NEWSLETTER
Únete a nuestro grupo de Spanish wine lovers
