Una de las razones de la gran diversidad de blancos que ofrece actualmente Rioja tiene que ver con la reflexión que han realizado en las última décadas productores de referencia de la región.
Tras ejercer como director técnico de Artadi hasta el año 2000, Benjamín Romeo creó su propio proyecto en San Vicente de la Sonsierra y se estrenó en el mercado con la añada 96 de La Cueva del Contador, a la que siguió su tinto top, Contador, a partir de la cosecha 99. Aunque Romeo se dio a conocer rápidamente por sus tintos, no tardó en explorar el universo blanco, primero con la etiqueta de gama alta El Contador de Gallocanta, que tuvo que cambiar el nombre a Qué Bonito Cacareaba por la oposición de la bodega estadounidense Gallo; y, poco después, con el más asequible Predicador.
Ambos vinos suelen nutrirse de la misma mezcla de variedades (viura, garnacha blanca y malvasía), pero mientras Qué Bonito Cacareaba está pensado para envejecer y desarrollarse en botella, Predicador tiene un perfil algo más inmediato y un horizonte de consumo de al menos cuatro-cinco años.
Las dos claves diferenciales del trabajo de Romeo con blancos son la introducción de la garnacha blanca en el ensamblaje desde el inicio (la primera añada de Gallocanta/Qué Bonito Cacareaba es 2002; la de Predicador 2007) y la búsqueda de un estilo opulento, con bocas llenas y grasas. Con 14,5% vol. en la cosecha 2024, este Predicador dista mucho de ser un blanco vertical o fluido, pero precisamente por su buena estructura, sustentada por una acidez suficiente, puede ocupar el lugar de un tinto con cuerpo en las comidas del verano.
Las uvas proceden de seis parcelas con edades entre 20 y 40 años, repartidas entre San Vicente de la Sonsierra y Labastida: El Bombón, Sacramento, El Saúco, Hoyo, San Francisco y Murmurón. El vino fermentó y envejeció en barricas nuevas (30%) y de segundo uso (70%) de roble francés durante nueve meses.
El ensamblaje, en este caso, da bastante protagonismo a las tres variedades: (35% de viura, 35% malvasía, 30% garnacha blanca) para crear un conjunto armónico y complejo con tostados finos, fruta de hueso, almendra cruda y un fondo floral. Amplio y graso en boca, destaca por su textura amable y un final de hierbas aromáticas, probablemente el sello de la garnacha blanca. Un blanco serio y con personalidad que hace un guiño cinematográfico al personaje del predicador que interpreta Clint Eastwood en la película El jinete pálido.
14,5% vol.
28 €
9.000 botellas
Puntuación: 93
Amaya Cervera
Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023
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