SWL.

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Giant’s Playground 2024 Tinto

Con sus garnachas fragantes y terruñistas, y sus viejos viñedos de montaña, Gredos ha jugado un papel clave en la construcción de esa “nueva España” tan alejada de los tintos potentes y de la tradición de largas crianzas. El dramatismo del paisaje y la posibilidad de abordar elaboraciones menos intervencionistas han sido un poderoso imán para atraer a productores de fuera de España.

La última oleada de recién llegados, sobre los que ya hemos empezado a escribir en SWL, mezcla inversores con conexiones locales y enólogos de fuera, como ocurre en Domaine Dexaie, cuyos vinos firma el argentino Emmanuel Campana junto a su pareja, la enóloga gaditana Carmen de la Pascua; o Indiano, con la pareja de enólogos formada por la argentina Maca Nogara y el francés Charly Gotchac. Otro proyecto mediático con sabor argentino es El Reventón que tiene detrás a Adrianna Catena y a Alejandro Vigil, junto al ingeniero irlandés Gearóid Lane. 

El proyecto del que hablamos hoy es infinitamente más modesto, pero hace gala de un gran espíritu aventurero. Pete James es un geólogo neozelandés con un postgrado en enología y viticultura, y experiencia en bodegas europeas (incluida Rioja) y del Nuevo Mundo. “Lo que empezó como una visita casual en moto después de vendimia, terminó convirtiéndose en una decisión: quedarme y empezar mi proyecto”, relata en su cuenta de Instagram, en la que se autodenomina “el kiwi vigneron de Gredos”

Bajo el sello PJ Antípoda Viticultor, James tiene alquiladas algo más de cuatro hectáreas de viña en Cebreros y El Barraco y, más recientemente, también en San Juan de la Nava, donde se alcanzan los 1.000 metros de altitud. Elabora la garnacha con racimo entero y pisando con los pies, lo que da lugar a una semi maceración carbónica. Como no tiene presupuesto para trabajar con cerámica y hormigón, envejece en depósitos de fibra de vidrio.

De ahí el mérito de elaboraciones como este Giant’s Playground de la cosecha 2024 que combina garnacha de Cebreros y de El Barraco. Es un vino, sabroso y sápido, con herbales crujientes del trabajo con raspón, pero sin rastro de tanicidad. Un tinto limpio, ágil y directo, que es una auténtica delicia para disfrutar durante el verano. 

En la etiqueta, James aporta su particular visión de la región. Cuando descubrió las grandes rocas de granito que conforman el paisaje de Gredos, se le ocurrió que parecía que las hubiera colocado un gigante. De ahí la ilustración y el nombre del vino, que se puede traducir como “el recreo del gigante”. Por lo visto, algunos de sus distribuidores quieren que cambie el diseño porque no transmite la imagen de un vino serio, pero a mí me parece que refleja una conexión personal y especial con el paisaje, es muy fácil de recordar y, además, el estilo del vino funciona como una puerta de entrada accesible y muy democrática a las garnachas de la región.

La producción es muy reducida, pero el precio es asequible. En total, James produce unas 5.200 botellas anuales. Trabaja sin indicativos geográficos, pero a partir de la cosecha 2025 pondrá en alguno de sus vinos el sello de la DO Cebreros.

13% vol.
Menos de 1.000 botellas
19 €
Puntuación: 92


Firma

Amaya Cervera

Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023