Corpinnat suma 21 miembros e introduce controles de entrada más estrictos
Corpinnat, la marca colectiva defensora de un modelo de espumosos de terruño en Penedès, incorporó seis nuevos miembros en 2025 y dos más en enero de este año hasta sumar un total de 21.
La asociación está auditando ahora mismo a 10 aspirantes, por lo que se espera algún nuevo anuncio a lo largo del año, aunque los movimientos más importantes deberían de producirse en 2027. Posteriormente, el ritmo de incorporación de nuevos miembros podría ralentizarse por la introducción de nuevos controles desde enero de este año. El más importante es un informe de idoneidad que debe verificar que el candidato participa del espíritu del grupo, está ligado al territorio y comprometido con su defensa. Su aprobación será condición imprescindible para el inicio de unas auditorías que deben incluir al menos tres vendimias, una más de las exigidas hasta ahora.
La cata de vinos base que Corpinnat organizó en Barcelona el domingo anterior a la inauguración de la feria BWW (Barcelona Wine Week) nos permitió charlar brevemente con las ocho bodegas que han pasado a formar parte de la asociación desde principios de 2025. De ellas, la mayoría vienen de la DO Cava, pero dos lo hacen desde Clàssic Penedès y alguna ha nacido directamente en el seno de Corpinnat.
Marzo de 2025: Viader
En enero de 2025 publicamos la noticia de la salida de Muscàndia de la DO Cava y su reinvención bajo la marca Viader. Menos de dos meses después se anunciaba su entrada en Corpinnat. El movimiento reflejaba el salto cualitativo que ha dado Eduard Viader desde sus inicios en una pequeña cava en Sant Sadurní d’Anoia hasta contar hoy con una bodega y finca propias. Ese paso fue posible gracias a la adquisición de Can Rosell de la Llena, una masía rodeada de viña en Gelida, muy cerca de Espiells, que se ha restaurado con gusto para convertirla en bodega.

Con una producción que ronda las 50.000 botellas, habrá algunos ajustes futuros en la gama, como la sustitución de la pinot noir de su rosado Tres Viles por una mezcla de garnacha (dos tercios) y sumoll (un tercio) que probamos en el vino base de 2025, tensionado y con frescor cítrico. Hay que recordar que las variedades internacionales desaparecen del reglamento de Corpinnat en 2035. Eduard está trabajando, además, en un ancestral de garnacha y sumoll elaborado como blanc de noirs que tendrá que cumplir el mínimo de 18 meses de crianza establecidos por la asociación.
Sus espumosos de xarel.lo y macabeo son impecables. Con 24 meses de crianza, Les Eretes 2023 (anisado, fresco, equilibrado, unos 15 €) es la opción de relación calidad-precio, mientras que La Llena Brut Nature (unos 25 €), que envejece por lo menos 36 meses con tapón de corcho, es la opción de complejidad, con toques tostados y un fino juego dulce-ácido-amargo en el paladar.
Abril de 2025: Mas de la Basserola
El elemento diferencial de esta bodega es su ubicación en una de las zonas más remotas y elevadas del Penedès, el Pla de Manlleu, dentro ya de la provincia de Tarragona. Toma su nombre de la casa solariega en la que la familia Vives ya elaboraba vino en la segunda mitad del siglo XX. La producción de espumosos se inició a mediados de los años 80. Sus vinos estuvieron antes adscritos a la DO Cava.

La parellada, conocida aquí como montónega, es la variedad estrella de la zona. Guillem Vives defiende la especificidad de un biotipo local que hace que las uvas adquieran un color rosado, tengan un contenido más alto en polifenoles y mayor potencial aromático. En sus 15 hectáreas de viñedo plantadas a casi 600 metros de altitud también cultivan garnacha blanca, macabeo o xarel.lo. La base habitual de sus espumosos es la parellada. En el delicado y aéreo vino base para el Selecció, elaborado con cepas de 70 años, el ensamblaje es de 70% montónega, 20% macabeo y 10% xarel.lo.
Julio de 2025: Celler Kripta
He aquí una de las incorporaciones más sonadas de 2025, con peso cuantitativo (produce medio millón de botellas de espumoso) y una trayectoria de prestigio desde que, en 1978, Agustí Torelló Mata elaborara el primer Kripta. Fue una apuesta clara por las largas crianzas, con una presentación en botella con forma de ánfora que no pasó desapercibida. En 2024, la bodega incorporó a la tercera generación y cambió su razón social por Celler Kripta.
Aunque nunca llegó a lanzar un cava de paraje calificado, la familia mantuvo siempre su compromiso con las variedades locales del Penedès y fue pionera en incluir la fecha de degüelle en la etiqueta, algo que Corpinnat exige de forma obligatoria a sus asociados.

En la cata de vinos base de la cosecha 2025 mostraron, precisamente, el carácter de sus tres variedades clásicas: una parellada muy cítrica y de altura de la zona de Mediona, un xarel.lo de zona media y una muestra de macabeo de barrica, con notas tostadas y buena persistencia, que se destinará al Kripta Brut Nature Barrica. En producto terminado, las tres variedades se alían a la perfección en Icònic Brut Nature 2018 (21 €), el antiguo Gran Reserva de la etapa en DO Cava, que se muestra vibrante, envolvente y con un clásico deje amargoso.
Septiembre de 2025: Demost
Bodega nueva que nace dentro de Corpinnat y se estrena en la cosecha 2023 con poco más de 2.000 botellas degolladas manualmente. Pep Bages ya vendía uva a algunos miembros de la asociación como Recaredo y Júlia Bernet. Su proyecto arranca con 3,5 hectáreas de viña en Gelida y la vocación de trabajar de manera artesanal. La primera tarjeta de presentación al público es Demost Arter Brut Nature 2023, un xarel.lo fragante, vivo y disfrutable, con burbuja integrada y madurez de fruta mediterránea que se venderá a unos 25 €.

Sus vinos base de 2025 prometen. Son limpios, sabrosos y con buena definición frutal. Durante los próximos años, Pep tendrá que ir construyendo la gama que necesita para adaptarse a las exigencias de Corpinnat: un espumoso brut nature de añada con una crianza mínima de 30 meses y otro de calidad brut, extra brut o brut nature y también de añada con al menos 60 meses de crianza en botella.
Octubre de 2025: Mas Bertrand y AT Roca
Estos dos productores que se integraron en Clàssic Penedès en el momento mismo de su creación en 2014 eran también dos de sus miembros más prestigiosos. Con 70.000 botellas de vinos espumosos, Mas Bertrand es una bodega pequeña, pero la salida de AT Roca, restará casi 300.000 botellas a las poco más de un millón que suma actualmente el sello Clàssic Penedès.
AT Roca nació en 2013 de la mano de Agustí Torelló Sibill y su hijo Agustí Torelló Roca (en la imagen inferior), tras su salida de la bodega familiar Agustí Torelló Mata (hoy Celler Kripta). Se han asentado en San Sebastià dels Gorgs, cerca de las montañas del Ordal, donde han ido comprando viñedo hasta reunir 18 hectáreas propias, a las que se suman otras 24 arrendadas. Aquí edificaron, en 2021, su bodega. La experiencia de Agustí Jr. con los ancestrales que elabora bajo la marca Ánima Mundi le ha animado a probar crianzas más largas y anuncia dos próximas referencias de una única fermentación, de 18 y 30 meses respectivamente, bajo el sello Corpinnat. Entre los vinos base de 2025 destacó el parcelario El Gorgs por su tensión y potencial. Tras 10 años de crianza con lías, se convierte en un espumoso complejo y tostado, como mostraba la cosecha 2014.

Ubicada en Sant Martí Sarroca, Mas Bertrand fue fundada en 2005 por las primas Eva Ventura (en la foto) y Roser Carbó. Cultivan 14 hectáreas de viñedo propio, con algunas parcelas particularmente viejas, como una viña de sumoll de 60 años de la que sale su Argila Rosé con al menos 50 meses de crianza. Muchos de sus vinos base compartían notas salinas muy interesantes. De los vinos en el mercado, destacamos la buena relación calidad-precio de La Graua (20 €), un ensamblaje a partes iguales de xarel.lo y macabeo con 90 meses de crianza que ofrece notas tostadas y cremosas sin perder la sapidez de partida de la uva; y el top Argila2013 (32 €), con 10 años de crianza con sus lías.

Enero 2026: Torné & Bel y Celler Mir
Torné & Bel es una pequeña bodega familiar de Espiells con tradición vitícola desde hace seis generaciones que ha dejado la DO Cava para sumarse a Corpinnat. El padre de Anna y Marta (en la foto) comenzó a elaborar espumosos en 1991. Cuentan con 12 hectáreas propias, la mayor parte en suelos arcillo-calcáreos en el entorno de la bodega, pero también en una zona alta y pedregosa cercana a Sant Llorenç d’Hortons donde cultivan la parellada. Venden parte de la uva y producen unas 25.000 botellas de espumosos al año, todos brut nature, de muy buena relación calidad-precio. Su etiqueta de mayor producción, Triennium (9.000 botellas, 12,5 €), con las tres uvas blancas clásicas del Penedès y 20 meses de crianza, es fácil de beber, con fruta dulce y deje amargoso y de hidrocarburo. Con 60 meses, Tempus conserva notas florales, anisados y cítricos; es serio y rico, sin llegar a ser demasiado trascendente.

Celler Mir es una refundación con inversión extranjera de parte del proyecto vinícola de Josep María Rosell Mir, tras su abandono de la DO Cava en 2019. Los franceses Nicolas Marmonier y Christophe Ribeyron están poniendo el foco en el legado de la familia Mir, que empezó a elaborar vinos y brandis en la finca Can Guineu de Subirats en el siglo XVIII, y contó con personajes ilustres como Marc Mir, alcalde de Sant Sadurní d’Anoia y referente de la lucha contra la filoxera.

La nueva sociedad trabaja ocho de las 30 hectáreas de la propiedad y compra el resto de la uva a terceros. Al frente de los vinos está el enólogo Xavier Ortiz, que ha realizado distintos cambios en los ensamblajes, por ejemplo para ir eliminando la chardonnay (desaparece de sus espumosos en 2024) y la pinot noir. Las marcas centrales del proyecto son El Serralet, Can Guineu y Marc Mir, esta última la referencia más cara, alrededor de los 19 €.
Amaya Cervera
Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023
Sobremar 2024 Blanco
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