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Viña Tondonia Gran Reserva 2004 Blanco

La Navidad está a la vuelta de la esquina y esta semana todas las personas que hemos firmado artículos en SWL a lo largo de 2025 escribimos sobre los vinos que vamos a regalar estas fiestas y también los que nos gustaría que nos regalaran. Nadie ha mencionado este blanco, pero podría haber figurado perfectamente en la lista. Los grandes reservas blancos de Tondonia son vinos que hay que probar al menos una vez en la vida.

Durante un tiempo, en esa década de los 90 que desató una ola de modernidad en Rioja, y también durante gran parte de los 2000, estos vinos tuvieron un perfil bajo. Pero en los últimos años se han convertido en auténticos unicornios. ¿La razón? La primera, la escasez; solo se elaboran en añadas consideradas excepcionales para la casa y las producciones son muy bajas. De la cosecha 2004 se hicieron 10.000 botellas. La segunda, que son vinos realmente únicos. Ninguna otra bodega histórica de Rioja ha mantenido de manera ininterrumpida la elaboración de blancos con envejecimientos tan largos. En el caso de este gran reserva, fueron más de 10 años en barricas de roble americano, pero antes de iniciar esta fase de crianza estuvo un tiempo en grandes tinas de madera. El vino se embotelló en 2018 y aún reposó unos años en los viejos calados de esta legendaria bodega del Barrio de la Estación de Haro antes de su puesta en el mercado. 

La magia que brota de la botella es el resultado de una añada excelente, un saber hacer transmitido de generación en generación y, un tercer factor decisivo, el tiempo. ¿Quién puede esperar 20 años para sacar un vino al mercado? R. López de Heredia Viña Tondonia tiene sus propios ritmos. Es un milagro que los pueda mantener en un mundo cada vez más acelerado.

He tenido la oportunidad de probar este Gran Reserva 2004 dos veces este año, la primera en una de las catas de celebración del centenario de la DOCa Rioja y hace unos días de la mano de Primeras Marcas, distribuidora de Viña Tondonia para todo el territorio nacional. En ambos casos, al lado de vinos importantes de su denominación y de fuera de España, y la sensación es siempre la misma. Es un vino con una personalidad arrolladora.

Necesita una temperatura de servicio más alta que la de un blanco estándar. Si se sirve frío, no llega a expresarse aromáticamente y se siente un tanto contraído en boca. En la copa desarrolla una nariz complejísima. Arranca con tostados de la madera y sucesivamente van apareciendo notas de hierbas secas, un recuerdo de petróleo, toques de cera, especias (nuez moscada) y sensaciones cítricas maduras. El paladar se construye sobre la acidez, que le da una frescura y una integridad sorprendente. Es un blanco profundo y persistente con una graduación (12,5% vol.) bien moderada. En mis notas de cata de mayo me pareció más sápido y salino, mientras que la botella que probé hace unos días tenía unas notas finales de frutos secos totalmente adictivas. ¿Cuántos años podrá seguir dando placer? Conservado en buenas condiciones, debería tener una horquilla de desarrollo de 30 o incluso 40 años. Los riojas históricos con mejores evoluciones en botella son capaces de permanecer inalterables en una especie de meseta durante décadas.

Muy demandado por la alta restauración, no es un vino fácil de encontrar y los precios suben rápidamente por los movimientos especulativos que genera. Lo mejor en estos casos es compartir la factura entre varios.

10.000 botellas
12,5% vol.
295 € a 350 €
Puntuación: 98

Firma

Amaya Cervera

Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023