¿Qué vino comprarías hoy para beber dentro de 20 años? Una de las opciones más seguras son los riojas de 2021, una cosecha grandiosa en calidad que recuerda mucho a 2001. No es una frase hecha. La semana pasada tuvimos la suerte de probar estas dos añadas juntas en una cata vertical organizada por Bodegas Roda.
El inquilino más joven del Barrio de la Estación de Haro, instalado allí desde mediados de los 80, siempre se ha caracterizado por su voluntad de elaborar vinos de guarda y ha sido muy consecuente con esta filosofía. Es difícil pensar en otra bodega tan proclive a mostrar la evolución de sus reservas a través de catas verticales, incluida una gran gira internacional con motivo del vigésimo aniversario de su fundación.
Veinte años después la historia se repite. El primer acto del 40 aniversario de la bodega fue una cata vertical para profesionales en el Hotel Wellington de Madrid. La batería con un arco histórico más dilatado correspondió a Roda I, el reserva estructurado y profundo que apuesta por un claro carácter de fruta negra. Entre las cuatro añadas que se sirvieron —la difícil cosecha inaugural 1992, las excelentes 2001 y 2011 y la 2021, que llega al mercado estos días y que recomendamos como vino de la semana— nos llamó la atención las numerosas similitudes entre 2001 y 2021.
Entre las añadas del siglo XXI, 2001 es la que más lentamente está evolucionando en Rioja. Es sorprendente cómo conserva la fruta y la frescura, así como la expresión que alcanza en bodegas que realizan un trabajo cualitativo muy detallado en viña y bodega, como Roda. Cuando salió al mercado era un vino prieto, con tanicidad presente, tremenda carga frutal y enorme potencial. Climáticamente, 2001 fue una añada redonda y de maduración lenta, con la carga justa de lluvia (473 mm) y algo de corrimiento de flor, que dio racimos sueltos y bien ventilados.

En un contexto de cambio de ciclo marcado por la subida de las temperaturas y los fenómenos climáticos extremos, 2021 es un oasis de frescor. Es el año de la borrasca Filomena, que cubrió media España de nieve y permitió a la planta contar con buenas reservas de agua en el suelo para aguantar un verano muy seco, pero mucho menos cálido que los vividos a partir de 2022. Las perfectas condiciones de septiembre y octubre permitieron una maduración lenta y un inicio de vendimia el 22 de septiembre, bien lejos de este sofocante 2026 que arrancó para Roda el 24 de agosto.

Hay alguna diferencia, fruto de la evolución natural de los tiempos. Mientras que 2001 era 100% tempranillo, 2021 incluye un 4% de graciano y un 1% de garnacha. La graciano se introdujo en 2011, una añada de marcado carácter mediterráneo, para contrarrestar los efectos del cambio climático. El extra de madurez, sin embargo, no ha determinado una evolución más rápida; al contrario, la calidad de la fruta y la estructura auguran también un buen potencial de guarda para estos perfiles más cálidos.
La cosecha 2021, en cambio, deslumbra por su vitalidad y frescura. El vino mantiene el carácter de fruta negra que caracteriza a la marca (mora, ciruela) pero con una complejidad extra (regaliz, hierbas secas). Es opulento y sedoso, con gran amplitud frutal y muchas capas aún por desarrollar. El final de boca es espectacular: los sabores se reavivan después de haber tragado el vino.
Por mucho que guste ahora, este 2021 es un corredor de fondo, como lo fue en su momento el 2001. La principal diferencia es que la carga tánica está más fundida, seguramente por lo mucho que se han afinado las texturas en los últimos años. Es inexplicable que la añada 2021 no se calificara de excelente y se quedara simplemente en “Muy buena”.
14,5% vol.
116.401 litros
60 €
Puntuación: 95
Amaya Cervera
Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023
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