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Quinta de Seixalvo 2022 Blanco

Helena de la Calle González elabora albariños de una zona muy específica de Sanxenxo, en la región del Salnés, pero fuera del ámbito de la DO Rías Baixas. Se trata del valle de Bordóns, de orientación sureste y encarado hacia la ría de Pontevedra.

En los años 70, sus padres cambiaron Madrid por Galicia y se asentaron en Lugar de Seixalvo, un pequeño núcleo de población dependiente del municipio de Sanxenxo. Su padre plantó media hectárea de albariño y elaboraba regularmente vino en casa para disfrutarlo junto a la familia y los amigos. La infancia de Helena está llena de recuerdos de vendimia y de momentos compartidos en torno al vino.

Profesionalmente, sin embargo, se orientó al marketing y la gestión comercial en empresas de sectores ajenos al vino y, a menudo, trabajando fuera de España. Pero en 2019 decidió volver para profesionalizar la bodega familiar. “Había escuchado siempre que el vino de mi padre era muy especial y entendía que tenía mayor identidad y estructura que los albariños más comerciales”, recuerda.

Hoy trabaja con la media hectárea que plantó su padre hace más de 50 años con un clon antiguo de albariño que da racimos de granos pequeños y concentrados, algunas viñas alquiladas y uvas que compra a viticultores de su zona. La gran presión turística sobre esta zona del Salnés ha hecho que se pierda bastante viña, pero Helena está decidida a interpretar y poner este pequeño trocito de Galicia dentro de una botella.

La conocimos en el salón Off the Record en Barcelona, en el que participaba su pareja Pedro Méndez (ambos aparecen en la foto inferior). Méndez es un pequeño productor de Meaño (Pontevedra) que elabora fuera de DO albariños y tintos de variedades recuperadas y regenta el furancho familiar devenido en popular tapería A Casa Pequena. El albariño de Helena era el que estaba debajo de la mesa (el off del Off) y que ofrecía a quien estuviera interesado en probarlo.


Quinta de Seixalvo es el blanco central de su proyecto y toda una declaración de intenciones: un albariño criado 18 meses en depósito de acero inoxidable con sus lías. La añada en el mercado es 2022, una cosecha cálida sobre el papel, pero que aquí se expresa con elegancia, frescura y una salinidad característica. Un vino vivo y muy bien delineado que muestra a la perfección la personalidad de la variedad en un entorno atlántico y la complejidad extra que se consigue con la crianza con lías y el reposo en botella. 

Hay otros dos vinos de producción muy limitada que aún no hemos tenido la oportunidad de probar: el albariño fermentado y criado en madera que elabora a partir de la viña plantada por su padre (24 €) y un original blanco donde mezcla tres cosechas. De nombre Félix De La Calle, responde a su curiosidad por investigar y probar cosas nuevas y fue el homenaje perfecto a su padre tras su fallecimiento en 2024. La primera cuvée es una combinación de las añadas 2021 (la de más tensión), 22 (mayor amplitud y calidez) y 23 (más clásica y equilibrada). Son menos de 1.000 botellas que se comercializan alrededor de los 28 € y un vino que va a seguir teniendo continuidad dentro de la bodega. Aunque inicialmente pensó trabajar dentro de la denominación de origen, Helena cree que, con vinos como éste, tiene mayor libertad para expresar la variedad y su terruño.

Helena estará, esta vez con mesa propia, en la segunda edición del Galicia Wine Taste que se celebra el próximo 23 de marzo en Santiago de Compostela.  

7.000 botellas
12,5% vol
20 €
Puntuación: 92

Firma

Amaya Cervera

Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023