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Las Vidres 2020 Blanco

Alejada de los focos y marcada por un paisaje abrupto de cañones, bancales y pequeños pueblos fronterizos con Portugal, Arribes del Duero conserva un patrimonio vitícola tan diverso como desconocido para la mayoría de consumidores.

Durante décadas, muchas de las viñas en esta zona del noroeste de Zamora quedaron abandonadas por la despoblación y la dureza del trabajo en un territorio aislado y envejecido. Pero precisamente en esa periferia del Duero sobreviven cepas viejas, variedades minoritarias y una forma de entender el vino que está inevitablemente ligada al paisaje.

Uno de los nombres que mejor ha sabido captar esa autenticidad es Alvar de Dios. Discreto, poco dado al protagonismo y ajeno a las modas, el viticultor zamorano ha construido en apenas una década uno de los proyectos más personales y coherentes del noroeste español. Nacido en una familia de viticultores en El Pego, en el extremo suroriental de Toro, se formó junto a Fernando García y Dani Landi en Bodega Marañones, en los años previos a la consolidación de Comando G. De aquella etapa, Alvar se llevó una mirada sobre el viñedo en la que prima el respeto por las variedades locales, el trabajo artesanal y la búsqueda de vinos finos y transparentes.

Su primer vino, Aciano, nació de tres hectáreas de viña prefiloxérica heredadas de su abuelo y ya mostraba una interpretación de Toro alejada de la concentración y la sobremadurez habituales. Con el proyecto en El Pego ya asentado, Alvar amplió su foco a Arribes, donde encontró un territorio afín a su sensibilidad. Allí trabaja en Villadepera, el pueblo más septentrional de la denominación, recuperando pequeñas parcelas viejas plantadas con variedades autóctonas y cultivadas en ecológico.

Las Vidres 2020 procede de cinco parcelas de doña blanca situadas a unos 900 metros de altitud sobre suelos de pizarra y orientación sur. En Arribes, donde la humedad puede complicar la sanidad de la variedad, los viticultores tradicionales siempre buscaron zonas altas y alejadas del río para plantarla. Son apenas dos hectáreas de viña vieja que resumen bien la viticultura minifundista y resiliente de la zona.

La añada 2020 fue especialmente favorable para los blancos en la zona y el vino transmite sensación de equilibrio y precisión desde el primer sorbo. Fermentado con levaduras autóctonas en barricas usadas de roble francés durante un año antes de pasar otro más en cemento, Las Vidres despliega una energía especial, en la que conjuga tensión, textura y profundidad. De hecho, es como esas personas que consiguen ser elegantes de forma innata, sin esfuerzo aparente.

La nariz se mueve entre las notas de hierbas silvestres y flores secas con recuerdos cítricos y un fondo mineral. En boca es sabroso, con una textura envolvente pero sin perder verticalidad y un final largo y expresivo. Un blanco gastronómico, con un precio que quizás obliga a reservarlo para una ocasión especial y con muy buena evolución en botella.

13% vol.
2.193 botellas
49 €
Puntuación: 94

Firma

Yolanda Ortiz de Arri

Periodista con más de 25 años de experiencia en medios nacionales e internacionales. WSET3, formadora y traductora especializada en vino