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Claudia Malvasía Aromática 2020 Dulce

¿Qué convierte a un vino en algo realmente especial? ¿Originalidad, escasez, personalidad, calidad, quizás una conexión emocional? Claudia tiene un poco de todo esto.
 
Que la presentación no lleve a error. La etiqueta es un homenaje de Federico Simón Rodríguez, enólogo y propietario de Bodegas Tamanca, a su hija Claudia, fallecida a los 34 años de parálisis cerebral. Lo que ha puesto dentro de la botella, como él mismo dice, es “el vino más especial para una persona muy especial”.

Claudia es una malvasía naturalmente dulce (todo el alcohol y el azúcar proceden estrictamente de la propia uva) envejecida durante nueve años en barrica. Para soportar una crianza tan prolongada se necesitan uvas de gran potencial alcohólico que Simón adquiere a viticultores de la zona de Llanos Negros (Los Quemados, Fuencaliente) en el sur de isla. “En estos suelos de picón, muy negros y pobres, con gran irradiación solar, es donde mejor se da la malvasía”, explica.

Pero estas condiciones no se consiguen todos los años. En las últimas décadas, Bodegas Tamanca solo ha elaborado este vino en 2007, 2010, 2020 y 2021. Con 12 años de envejecimiento en barrica, el 2007 aún no ha salido al mercado. El 2010 que probamos hace unos días en una cata de vinos de La Palma en Madrid aún está a la venta, mientras que los 2020 y 2021 tardarán todavía en llegar al mercado. 

La elaboración es muy tradicional. Según cuenta Simón, se parece a la de un tinto: “Estrujamos, despalillamos e intentamos que no arranque la fermentación enfriando y con bajas concentraciones de sulfuroso. Maceramos durante cuatro o cinco días para ablandar la pasa; de ahí que sean vinos con el color algo subido. El primer mosto apenas da grado pero ayuda a diluir el azúcar de la pasa y permite alcanzar graduaciones más altas”. 

El rendimiento de mosto por kilo de uva viene a ser del 35-40%, frente al 70% de los vinos secos. Según la experiencia de Simón, en años en los que se genera botritis en la uva puede subir hasta el 50%. Lo que queda es pura esencia de uva, sin contar la evaporación durante el envejecimiento que obliga a rellenan periódicamente las barricas con vinos de parámetros similares.  

El vino es muy complejo, con aromas tostados a azúcar quemado y pasa, recuerdos de compota (orejones, higos secos) y especias dulces. En boca es elegante, con buena acidez y frescura, realzada por un punto de esa volátil tan habitual en los vinos dulces. Destaca por su excelente textura, gran dimensión aromática y abundantes notas de frutos secos en final. Todo en su sitio y con buen equilibrio, sin atisbos de pastosidad ni pesadez, y con abundantes sensaciones frescas.

En un momento en el que los vinos dulces se encuentran en claro retroceso, estas malvasías de La Palma son auténticas joyas en peligro de extinción. Aunque la variedad ha encontrado una segunda -y fantástica- vida en versión seca, pocas uvas tienen la aptitud para elaborar vinos dulces con estos niveles de concentración y equilibrio.

En su bodega, Francisco Simón sigue una tradición familiar que viene desde el bisabuelo. Su padre emigró a Venezuela. A su regreso, invirtió en el cultivo del plátano, pero poco a poco retomó la elaboración de vino, primero a granel y, tras la creación de la DO La Palma, en 1994, dio el salto al embotellado. Francisco, que estudió enología en la Escuela de la Vid de Madrid, lleva trabajando en la bodega desde 1989. 

Las instalaciones ocupan tres cuevas conectadas entre sí, excavadas bajo la lava de la montaña de Tamanca, en la zona de Las Manchas (El Paso). De las aproximadamente 40.000 botellas de vino que producen al año, prácticamente la mitad se vende en el restaurante de la bodega. Tras dos años cerrado a causa de la erupción del volcán de Cumbre Vieja en 2021, está recuperando el ritmo, aunque han dejado de abrir por las noches. 

Con una distribución muy local, limitada prácticamente a la isla de La Palma, la mejor forma de conseguir una botella de Claudia es comprarlo directamente en la bodega. ¿Quizás una actividad que apuntar en un próximo viaje a Canarias? El precio, teniendo en cuenta el esfuerzo y el tiempo que hay detrás, es irrisorio.

14,5% vol.
850 botellas de 50 cl. (quedan algo menos de 100 a la venta)
35 € en bodega
Puntuación: 94


Firma

Amaya Cervera

Periodista especializada en vino con más de 25 años de experiencia. Fundadora de Spanish Wine Lover y Premio Nacional de Gastronomía a la Comunicación Gastronómica 2023