Un raro palo cortado de Montilla-Moriles donde, a diferencia del amontillado a cuyo nombre dio origen, rara vez se encuentra esta categoría. Con una vejez superior a 50 años, ofrece unos niveles de concentración superiores al amontillado. Nariz muy compleja y especiada (canela, vainilla), piel de naranja, frutos secos y balsámicos. Concentración extrema (casi duele) y con menos persistencia que el amontillado. Toda una experiencia sensorial, pero no un vino para todos los públicos.
Fecha de Cata: 26 de octubre de 2016
Catador: Amaya Cervera
Uva: 100% Pedro Ximénez
Capacidad: 75 cl.
Consumo: 2016-2022
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