Señorío de Villálvaro
San Pedro, 33, 42351, Villálvaro, Soria, España
www.senoriodevillalvaro.com
Una visita a esta pequeña bodega creada por Luis Mariano López, ingeniero industrial, y su mujer Laura, enóloga, equivale a un pequeño viaje en el tiempo. Con gran sensibilidad han recuperado uno de los antiguos lagares comunales del municipio de Villálvaro del que es originaria la madre de Luis. Eran espacios que permitían a unas 20 o 30 familias elaborar sus vinos en cada nueva vendimia. Ahora, es el único que sobrevive en el pueblo.
En Señorío de Villálvaro también han apostado por reflejar la realidad de sus viejos viñedos y aprovechan la gran cantidad de uvas blancas que tienen para elaborar blancos de albillo mayor.
Situado a 915 metros de altitud, Villálvaro conserva un importante patrimonio de viñedos viejos repartido en dos áreas diferenciadas. En la parte baja, junto al río Rejas, dominan los suelos arenosos, y aún se encuentran viñas prefiloxéricas; en el monte, en la zona de La Carrasquilla, hay más diversidad de suelos (arcilla, caliza…) y las viñas no superan los 80 o 90 años de edad. Esta es una zona más segura porque hiela menos y está más aireada. Los vinos son más untuosos y alcohólicos, frente a la mayor acidez y frescura de las parcelas situadas junto al río donde la producción suele ser muy irregular.
Con apenas 7.000 cepas en propiedad que suman 1,2 hectáreas repartidas en ambas zonas, la filosofía en Señorío de Villálvaro es vinificar por separado los suelos de arena y arcilla. Ahora están recuperando alguna parcela abandonada, pero es muy difícil comprar viñedo por el apego que la gente tiene a sus cepas. La propiedad está tremendamente fragmentada y, a menudo, se reduce a apenas tres o cuatro líneos. La forma tan diferente en que cada viticultor trata sus viñas permite distinguir con claridad las distintas parcelas.
En sus viñas realizan un cultivo tradicional ecológico y están en proceso de certificación. Aunque domina la tinto fino, hay bastantes cepas de albillo mezcladas en los viñedos locales. De hecho, el vino tradicional del pueblo era el ojo de gallo o clarete hasta el punto de que existe un concurso local para premiar al mejor de su tipo.
Señorío de Villálvaro es un proyecto muy pequeño en el que apenas se elaboran entre 5.000 y 6.000 botellas. La gama incluye un clarete, un blanco de albillo mayor y un tinto en el que pueden entrar algunas partidas de uva blanca en cofermentación. Todos los vinos se trabajan con levaduras autóctonas y envejecen en barrica durante cinco, siete y 12 meses respectivamente. Los precios, entre 11 y 13 euros, son un auténtico regalo teniendo en cuenta el tipo de viñedo del que proceden.
El sueño de Luis y Laura es trasladarse al pueblo si son capaces de vivir de la bodega. De momento, organizan catas y visitas con cita previa.
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