Esta bodega familiar ubicada en el centro urbano de Porrera se distingue por el trabajo con viñas propias de su municipio, el cultivo en ecológico en las pendientes de vértigo que caracterizan la orografía de Priorat y por su vocación de elaborar tintos de guarda.
Sus impulsores fueron el matrimonio formado por Pere Sangenís, que contaba con fincas por herencia materna, de apellido Monlleó, desde antes de 1700, y Conxita Vaqué, que aportó la bodega de su abuelo Josep Simó. Sus hijas Núria y María han tomado el relevo y llevan actualmente las riendas de la bodega junto con Roger Simó, el marido de María (ambos en la imagen superior).
Sangenís i Vaqué cuenta con 16 hectáreas propias repartidas en tres parajes de Porrera: Roques Lises, plantado en los 70, con orientación suroeste y suelo de pizarra desmenuzada; Coranya, de 1978, con orientación norte y pizarra con canto rodado; y La Cometa, plantado en los 90 y donde domina la orientación oeste sobre suelos de pizarra gris y naranja. Es el viñedo más extenso y el único que, junto a garnacha y cariñena, cuenta con variedades internacionales (cabernet, merlot y syrah). Posteriormente se añadieron dos hectáreas más con algo de garnacha blanca.
Los vinos
De hecho, el primer proyecto de la enóloga María Sangenís fue elaborar un blanco. Lo Coster (3.000 botellas, unos 24 € en España) se apoya en una breve maceración pelicular, comienza la fermentación en acero inoxidable y la termina en barrica, donde pasa cuatro meses más. Tiene un perfil mediterráneo con notas de hierbas y cítricos maduros, buen peso, cremosidad en boca y suficiente frescura.
Para la fermentación de los tintos se siguen utilizando los antiguos depósitos de cemento (cups), que posteriormente se revistieron con baldosas de cerámica. La crianza se realiza en barricas de 225 litros. La gama más inmediata y actual se comercializa en botella borgoña. Incluye Garbinada (12 €), como se llama a la brisa que viene del mar, un ensamblaje de garnacha y cariñena sin madera que pone el acento en la fruta y el trago fácil; y el monovarietal de garnacha Lo Bancal (3.000 botellas, 17 €) con un breve paso por barrica. Estos vinos conviven con un entrada de gama más tradicional en botella burdeos, Dara (entre 8.000 y 12.000 botellas, 13 €), que combina garnacha (60%) y cariñena (40%) y se cría unos nueve meses en barricas usadas.
Con 60% cariñena y 40% garnacha, Vall Por (19 €) es el vi de vila o vino de municipio. Se elabora con cepas de más de 35 años ubicadas en la parte alta de sus viñedos y capta muy bien el perfil algo más fresco que se espera de este pueblo más expuesto al viento húmedo que viene del mar. Vall Por, que quiere decir valle del miedo, es el antiguo nombre de Porrera. La crianza se prolonga durante un año aproximadamente en barricas de tercer uso.
Las marcas históricas de la bodega son Coranya y Clos Monlleó, dos tintos pensados para aguantar el paso del tiempo y de los que se suelen comercializar añadas viejas. Solo se elaboran a partir de las mejores uvas y en los años en los que la familia considera que ha obtenido la calidad necesaria. Coranya (33 €) es un ensamblaje de garnacha y cariñena, prácticamente a partes iguales, de la viña del mismo nombre que plantó Pere Sangenís. Suele salir al mercado ocho o nueve años después de la fecha de cosecha, aunque no pasa mucho más de un año en madera. Si la cosecha lo permite, ambas variedades fermentan juntas. Es un estilo poderoso y profundo, con más carácter de suelo que de fruta, pero una textura pulida gracias a su largo reposo en botella. Con 20 años de evolución puede desarrollar notas de frutos secos y especias dulces, acentúa su carácter mediterráneo y se hace más voluptuoso en boca.
Clos Monlleó (55 €), el apellido de la ascendencia materna de Pere Sangenís, procede del viñedo más viejo de la familia: Roques Lises. Aquí garnacha y cariñena también se combinan a partes iguales, pero la crianza en madera es algo más larga dando lugar a un vino más concentrado, con cierto aire clásico y de evolución más lenta. No es raro que salga al mercado 15 años después de la fecha de cosecha y que conviva en el porfolio de la bodega con alguna cosecha 10 años más vieja. Hay también un Clos Monlleó Selecció Carinyena (75 €) que rara vez supera las 1.000 botellas y que a menudo se distribuye en exclusiva entre el mercado internacional y restaurantes españoles con estrella Michelin que quieren ofrecer una propuesta diferente a sus comensales.
Sangenís i Vaqué recibe visitas todos los días de la semana, aunque es aconsejable reservar con antelación. Los vinos pueden probarse en la bodega o en el viñedo La Cometa, con espectaculares vistas al pueblo de Porrera.
Las más vistas
NEWSLETTER
Únete a nuestro grupo de Spanish wine lovers
