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Jade Gross

TN El Bullón, Sector 2, Parcelas 7 y 9. 26338 San Vicente de la Sonsierra (La Rioja)

www.jadegrosswines.com
Jade Gross

Aún no ha cumplido los 40 años, pero Jade Gross ya ha recorrido un camino poco común. Antes de asentarse en Rioja para poner en marcha su propio proyecto vinícola, pasó por ámbitos tan diversos como las relaciones internacionales y la alta cocina, siempre al más alto nivel.

Nacida y criada en Hong Kong, de padre estadounidense y madre china, Jade estudió Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en Nueva York y cursó posteriormente un máster en Derechos Humanos en Londres. Sin embargo, sentía que todavía no había encontrado su verdadera vocación. Gracias a una beca de la prestigiosa James Beard Foundation pudo ingresar en una reconocida escuela de cocina de París, una experiencia que marcaría un punto de inflexión en su trayectoria.

Su carrera culinaria la llevó a trabajar en restaurantes como Alain Ducasse, El Celler de Can Roca y, finalmente, Mugaritz, donde llegó a ejercer como jefa de cocina y formó parte del equipo de I+D. "Cuando llegué, me enamoré de la filosofía que transmite Andoni Luis Aduriz y de la organización del restaurante, mucho más horizontal que piramidal, donde se valora la aportación de cada persona", explica en un castellano impecable.

De Mugaritz a San Vicente

Precisamente fue durante sus siete años en Mugaritz cuando empezó a descubrir el mundo del vino con otros ojos. La estrecha relación entre cocina y vino, unida a la amistad que había entablado con Abel Mendoza y Maite Fernández, terminó empujándola a abandonar una prometedora carrera en la alta gastronomía para empezar de nuevo, esta vez como "forastera" en el universo vitícola.

En 2019 se instaló en San Vicente de la Sonsierra. Aquel mismo año compró uva a un viticultor del pueblo, amigo de Abel Mendoza, y elaboró su primer vino: un tempranillo procedente del paraje La Liende, plantado sobre suelos de gravas. Esa viña, de más de 40 años, sigue siendo hoy el origen de Jade Gross Piano Piano (1.800 botellas, 50 €). Elaborado con un 90% de tempranillo y pequeñas proporciones de garnacha y viura, fermenta con un 30% de raspón en fudres abiertos y se cría durante 12 meses en una combinación de barricas francesas nuevas y usadas. El resultado es un tinto abierto, expresivo y de gran equilibrio.

"Si cuando empecé en Mugaritz me hubieran dicho que acabaría dedicándome a esto, no me lo habría creído. No sé hasta dónde llegaré, pero sigo adelante", confiesa Gross, que además posee el diploma WSET.

Los vinos

Animada por el resultado de aquella primera etiqueta —ilustrada con unas cepas convertidas en teclas de piano, instrumento que domina—, en 2020 adquirió una viña en San Ginés, en Labastida. Situada a unos 650 metros de altitud, presenta suelos arcillo-calcáreos y una orientación donde el sol llega por la tarde. De esta parcela de tempranillo plantada en vaso hace unos 40 años nace Harrobia ("cantera" en euskera, 2.250 botellas, 59 €), un tinto profundo y elegante, de taninos finos y final persistente. Para elaborarlo despalilla el 70% de los racimos, fermenta en depósitos abiertos con dos remontados diarios durante siete u ocho días y realiza una crianza de 12 meses en barrica, un 30% de ellas nuevas.

La parte más arcillosa de esa misma finca aporta el tempranillo para Jabalina (1.280 botellas, 40 €), un rosado que completa con un 20% de garnacha procedente de una parcela adquirida en 2024 en el paraje de San Andrés, también en San Vicente de la Sonsierra. Elaborado mediante prensado directo, fermenta y permanece siete meses en barricas nuevas de roble de 500 litros.

Aunque mantiene una producción igualmente reducida, Chiguita es su principal blanco (3.800 botellas, 52 €). Cremoso y delicado, se elabora con uvas compradas en distintos pueblos y con variedades que cambian según la cosecha. La añada 2025 reúne viura y garnacha blanca de suelos calcáreos de Labastida, una pequeña proporción de malvasía de Rivas de Tereso y tempranillo blanco del Alto Najerilla. Sin realizar la fermentación maloláctica, sigue una crianza similar a la del rosado, aunque Gross pretende prolongar el envejecimiento de sus blancos hasta unos 19 meses.

Con esa misma voluntad de aprender y afinar sus elaboraciones produce también tres microvinificaciones monovarietales de garnacha blanca, viura y tempranillo blanco, apenas 150 botellas de cada una, que le permiten observar la evolución de cada variedad con el paso del tiempo.

Otro laboratorio de experimentación es Corza Beoda (1.100 botellas, 30 €), donde trabaja con distintas proporciones de racimos enteros utilizando tempranillo y garnacha de sus propios viñedos. Fermenta en mastelones de plástico y, en lugar de emplear mosto yema, utiliza vino de prensa para ganar tanino, color y estudiar su influencia en la longevidad del vino. El curioso nombre del vino (estuvo a punto de ser Corza Cogorza) surgió tras una conversación con Javier Aramburu, diseñador de todas sus etiquetas. Gross comentaba cómo los corzos devoran las uvas cuando alcanzan su punto óptimo de maduración e imaginaba, medio en broma, que incluso podrían llegar a emborracharse. De ahí la ilustración de una corza relajándose en un jacuzzi, que en realidad es un mastelone lleno de uvas.

Peace, Love & Garnacha (2.200 botellas, 52 €) nació inicialmente con uvas compradas en Cordovín, pero hoy procede exclusivamente de la parte más arenosa de su viñedo en San Vicente de la Sonsierra. Se cría durante 12 meses en barrica y el porcentaje de despalillado, normalmente entre el 80% y el 90%, varía según la añada. Su objetivo es obtener un vino de extracción suave, fresco, floral y muy aéreo.

Time is on my Side (1.300 botellas, 64 €) es la incorporación más reciente a la gama y, según su autora, también la más seria. Combina un 90% de tempranillo con graciano y una pequeña proporción de variedades blancas como homenaje a los vinos tradicionales, donde esa mezcla ya existía en el propio viñedo. Como todavía no ha encontrado la parcela adecuada, realiza el ensamblaje en bodega con fruta de Harrobia y uvas compradas en Labastida. Se elabora en un fudre nuevo de 1.000 litros y recibe una crianza más larga que el resto de la gama, una línea de trabajo que Gross quiere extender progresivamente porque considera que sus vinos ganan complejidad con un mayor tiempo de reposo.

En lugar de ofrecer versiones mágnum de toda la gama, decidió crear Moon Rocket (132 €), disponible únicamente en formato mágnum, tanto en blanco como en tinto.

Los vinos de Jade se comercializan ya en más de una docena de mercados internacionales, entre ellos Hong Kong, China, Estados Unidos y varios países europeos. En España trabaja con pequeños distribuidores que apostaron por ella desde el principio y con Cuvée 3000, responsable de la distribución en Madrid y Barcelona.

Tras varios años elaborando de prestado en bodegas amigas, en 2023 se instaló definitivamente en un espacio práctico y funcional situado en un polígono industrial de San Vicente de la Sonsierra. Su objetivo sigue siendo el mismo: construir una interpretación personal del territorio, aprendiendo en cada vendimia y mostrando un profundo respeto por la tierra y por quienes la han acogido.