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Familia Seoane Novelle

O Pacio de Carracedo s/n. 32449 A Peroxa (Ourense)

pacio.es
Familia Seoane Novelle

Esta bodega podría ser el arquetipo del nuevo pequeño productor gallego. Xabi Seoane ha querido recuperar el concepto de las haciendas familiares de pueblo (fazenda en gallego) basadas en los productos locales. Es también un homenaje al abuelo paterno quien, a su regreso de Suiza, mantuvo vivo este concepto. “Busco mostrar la esencia de un territorio donde las cosas son de verdad, y vivir en paz y calma con los recursos que la zona ofrece”, explica Seoane. De ahí que planee ir más allá del vino para producir miel, vinagre y aguardiente a partir de su propio bagazo.

La base son cuatro hectáreas adquiridas por el padre de Xabi en O Pacio, un pueblo abandonado de la parroquia de Carracedo, dentro del concello de A Peroixa, en la subzona de Chantada. La plantación se realizó en 2002 fundamentalmente con mencía y algo de merenzao, y el primer vino, un mencía joven, se elaboró en la cosecha 2004.

Sin embargo, cuando Xabi retoma el proyecto a principios de la década de 2010 se plantea recuperar las variedades del noroeste español para trazar una conexión con el viñedo histórico plurivarietal de hace 200-300 años. De ahí que empezara a injertar parte de la mencía con brancellao. Posteriormente ha continuado este trabajo con caíño material vegetal de productores gallegos muy terruñistas: espadeiro de Xurxo Alba (Rías Baixas); loureira y sousón de Cume do Avia (Ribeiro) o dona blanca de José Luis Mateo (Monterrei). Su espíritu explorador y la apuesta por conocer el potencial de las variedades gallegas por separado le llevó a abandonar la DO, pero tras el cambio de normativa y la inclusión de una gran mayoría de ellas en el reglamento, volvió con la cosecha 2019.

Con los viñedos asomándose al Miño, a unos pocos kilómetros de su confluencia con el Sil en la llamada zona de Os Tres Ríos donde también converge el pequeño Búbal, Seoane reivindica una identidad propia para la zona de A Peroixa que considera más marcada por la influencia del Sil frente al resto de Chantada. El viñedo se asienta sobre suelos fundamentalmente graníticos, aunque hay también un 30% de esquisto. Reconoce que el cultivo ecológico es complicado por la gestión de los hongos, pero cree que trabajando bien los suelos las plantas podrán resistir mejor las enfermedades.

Solo utiliza uvas propias. La producción si sitúa en torno a las 20.000 botellas. Se fermenta por variedades en pequeños lagos de granito inspirados en los lagares rupestres. No se adicionan levaduras. Se trabaja con pies de cuba con racimos enteros y se despalilla el resto de las uvas. Inicialmente, los tintos permanecían con las pieles apenas siete días, pero a medida que el viñedo ha ido ganando en madurez se ha ido apostado por encubados de entre dos y tres semanas tras la fermentación. En lo que respecto al envejecimiento, tras probar con distintos recipientes se ha quedado con el roble, casi siempre francés. 

Los vinos

El tinto de entrada de gama de la bodega es una mencía fresca y especiada (8.000 botellas, 17 €), pero el vino más importante del proyecto es el tinto de ensamblaje Pacio (unas 4.000 botellas, 40 €) al que se destinan las mejores partidas de las distintas variedades tintas y que se presenta como un vino de ese enclave concreto dentro de la parroquia de Carracedo. El mismo terruño tiene también una versión blanca (2.000 botellas, 40 €), elaborada normalmente a partir de dona blanca y loureiro.

La idea de futuro es poder definir otros territorios en otros pueblos y parroquias de la zona.

De forma muy limitada y con una comercialización muy discreta, Seoane lleva varios años elaborando muchas de estas variedades por separado, en especial la brancellao y la merenzao, para conocer mejor su comportamiento y evolución en botella. 

Los tintos son especialmente destacables por su elegancia, expresividad y desarrollo en botella.