Casa Jou
Carrer Major, 23, 08784 Sant Jaume Sesoliveres, Barcelona
www.cellercasajou.com
En el mapa vitícola del Penedès, Casa Jou es uno de esos proyectos que crecen al margen del ruido mediático, pero con un discurso centrado en la viña y el origen. Detrás están Laia Esmel, enóloga nacida en una familia de cavistas de Sant Sadurní d’Anoia, y Jaume Vilaseca, fotógrafo de vino originario de Piera. Viven y elaboran sus espumosos a medio camino entre ambos pueblos, en Sant Jaume Sesoliveres, un pequeño núcleo de apenas 260 habitantes, 180 hectáreas de viñedo y 16 viticultores.
La bodega ocupa una antigua casa familiar en el centro de la localidad. Cuando pertenecía a los abuelos de Laia la planta baja era colmado y carnicería, pero hoy ese espacio está ocupado por depósitos de acero y madera mientras que la parte delantera es para la crianza. Laia y Jaume viven en el piso de la planta superior. Aquí la pareja elabora vinos de garaje desde 2020, aunque no empezaron a comercializarlos hasta 2022, en un entorno —el valle del río Anoia— que consideran ideal por su concentración de viña vieja en vaso y su relativa lejanía de los focos más transitados del Penedès.
Casa Jou trabaja seis hectáreas en tres parcelas arrendadas dentro del término de Sant Jaume Sesoliveres, a altitudes entre 150 y 280 metros, con una notable diversidad de suelos: desde arcillas cercanas al río Anoia hasta zonas pedregosas y calcáreas en la Serra de Sant Jaume. A estas se suman uvas compradas de otras tres parcelas de la comarca para su vino de pueblo.
La variedad vertebral es la xarel·lo, que Laia y Jaume valoran por su resistencia al calor y a la sequía, su capacidad para mantener la acidez y su idoneidad para espumosos de perfil mediterráneo. La búsqueda de viñas viejas en vaso, con racimos pequeños, y el contacto directo con los viticultores definen su trabajo. Todas las labores manuales las realizan ellos mismos, mientras que para las mecanizadas se coordinan con los propietarios de las parcelas.

Su planteamiento se articula en torno a una idea que ellos mismos resumen como “purismo del origen”. Buscan vinos con energía y personalidad que remitan a un paisaje concreto, con la fruta en primer plano y sin maquillajes enológicos. En ese sentido, cuestionan ciertos dogmas asociados al espumoso en climas cálidos: según explica Laia, no tiene sentido recurrir sistemáticamente a la autólisis o añadir azúcar cuando los mostos mediterráneos ya aportan fruta y grado de forma natural.
Trabajan en ecológico, aunque sin certificación, no añaden levaduras comerciales ni licor de expedición y emplean mosto fresco de la añada siguiente —procedente de las mismas viñas— para la segunda fermentación. Buscan así preservar frescura, acidez y expresión primaria. Todos los vinos se embotellan en agosto, antes de la vendimia, para liberar espacio en bodega.
Gama de vinos
Actualmente cuentan con dos espumosos de método tradicional y un ancestral, todos brut nature y fuera de DO. Sant Jaume Sesoliveres (1.990 botellas; 20 €) es su vino de pueblo y debutó con la añada 2023, la actual en el mercado. Es una mezcla de xarel·los de entre 20 y 50 años procedentes de las parcelas Vinya Lluny, La Pega, Ple del Nord y Perdigot, que fermentan por separado y se ensamblan en invierno. Elaborado con prensado de uva entera (hasta un 40% de rendimiento), incorpora mosto fresco de la cosecha siguiente, lo que se traduce en vivacidad y una burbuja bien integrada en un espumoso seco, con sapidez y textura.
Els Talls (2.945 botellas; 24,50 €) es un ancestral que surge de los prensados suaves de todas las viñas de xarel·lo y, hasta 2023, también de garnacha de la parcela La Teixonera. Es un vino directo, de burbuja fina y cremosa, con notas de fruta blanca y cítricos, textura envolvente gracias al contacto con pieles y un final de almendra tostada. Completa la trilogía La Caldereta (1.400 botellas; 28 €), el primer parcelario de Casa Jou. Procede de una viña de xarel·lo plantada en 1963 (1,5 ha), con suelos arcillo-calcáreos y presencia de guijarros, situada cerca de Sant Sadurní d’Anoia. Aquí, tras el prensando del mosto flor, el vino base fermenta y se cría durante un año en barricas de roble y castaño nuevas y usadas, antes de iniciar la segunda fermentación en botella con levaduras indígenas y mosto fresco de la misma parcela, seguida de más de 30 meses en rima. El resultado es un espumoso serio y afilado, con marcada expresión de fruta blanca y cítricos.
El trabajo de campo continúa ampliándose a medida que profundizan en el conocimiento de su entorno. De la parcela Ple del Nord, plantada en la década de 1980 en una pequeña ladera calcárea con roca madre en superficie y olivos intercalados, han elaborado ya un primer vino —unas 600 botellas— que verá la luz en 2027. En paralelo, están recuperando Les Llaunes, una preciosa viña en la parte alta del pueblo que llevaba casi tres años abandonada y de la que esperan obtener un vino entre 2028 y 2029 que combine frescura y madurez sin perder la energía del lugar.
Proyectos paralelos
En las contraetiquetas han optado por reducir la retórica al mínimo priorizando la información: tipo de suelo, parcelas, número de botellas, fechas de embotellado y degüelle, e incluso, en el vino de pueblo, el nombre de los viticultores que cuidan las viñas, entre ellos Aurora Carafí, de María Casanovas, que también colabora en la bodega.
Paralelamente, la actividad de la pareja se extiende a otros proyectos. Tras la jubilación del padre de Laia han asumido la vinificación de los vinos base de Cava Esmel, la bodega familiar en Sant Sadurní, y reducido la producción de 30.000 a 10.000 botellas, pero manteniendo el estilo tradicional de la casa: con licor de expedición elaborado a partir de vinos rancios fortificados de diferentes procedencias. Desde la pandemia también forman parte de Dumenge, un proyecto compartido con el viticultor del Penedès Oriol Roig en el que elaboran tres espumosos ancestrales —de xarel·lo, xarel·lo vermell y sumoll— con un enfoque más inmediato y centrado en los aromas primarios. Además, son miembros Vida Penedès, un colectivo joven que busca defender un modelo de viticultura digno y sostenible.
Los vinos de Casa Jou se distribuyen principalmente en Cataluña y el País Vasco, con presencia también en Estados Unidos y Japón, donde los ancestrales encuentran buena acogida.
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