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Carmelo Rodero

Ctra. Boada s/n. 09314 Pedrosa de Duero (Burgos)

www.bodegasrodero.com
Carmelo Rodero

Carmelo Rodero es uno de los nombres más conocidos de la Ribera del Duero. Propietario y fundador de la bodega que lleva su nombre, en los años noventa dio con éxito el salto de viticultor a elaborador.


Nacido en Pedrosa de Duero (Burgos) a finales de la década de 1940, en una familia humilde, Carmelo tuvo que dejar la escuela a los 10 años para echar una mano en el campo. La familia Rodero siempre tuvo viña, pero en aquellos años apenas daba dinero y muchos viticultores optaban por arrancarla para plantar cereal. El joven Carmelo, sin embargo, veía como bodegas de Valladolid acudían a comprar uva y entendió que había una oportunidad si se conseguía reestructurar la cooperativa local de Pedrosa. Ante la negativa de esta, empezó a vender a Vega Sicilia las uvas de los cuatro majuelos que tenía y reinvirtió todo lo que ganaba hasta reunir 90 hectáreas.


Después de 14 años vendiendo la cosecha a Vega Sicilia, donde, según cuenta, aprendió que sin buenas uvas no se puede hacer buen vino, en 1991 hizo su primera vendimia como elaborador. 


La bodega, construida en 2013, está situada en Pedrosa y se abastece de unas 175 hectáreas de viñedo propio, fundamentalmente de tinto fino (tempranillo), cabernet sauvignon, merlot y malbec, aunque también experimenta con variedades como syrah y petit verdot. Hoy en día, las hijas de Carmelo Rodero, Beatriz y María, quinta generación de viticultores, están al frente de la bodega junto a su padre. Beatriz estudió ingeniería agrícola y enología en Burdeos y después viajó a Sudáfrica y California antes de regresar a la bodega familiar. María, por su parte, estudió Empresariales y Económicas y se ocupa del área comercial, el marketing y el diseño.


Los viñedos de Carmelo Rodero, situados entre 750-900 metros de altitud en Pedrosa y otros pueblos de la comarca, combinan parcelas de 80-100 años con otras jóvenes. La bodega compra además un 10% de su producción a viticultores de zonas como Segovia o Moradillo, donde hay más gravas, en contraste con el perfil de Pedrosa. No trabajan en ecológico pero evitan el uso de herbicidas y emplean intercepas. El sistema de conducción en espaldera (60%) comienza a predominar frente al vaso (40%). Realizan una poda tardía y en cordón, con rendimientos de unos 4.500 kg/ha y sólo efectúan el deshojado por una sola cara, la de poniente, para evitar una insolación excesiva de los racimos.


La nave de fermentación responde a un diseño del propio Carmelo Rodero. Llama la atención la disposición de los depósitos sobre una plataforma giratoria que los sitúa directamente bajo la cinta de selección, de modo que todo el trabajo se realiza por gravedad. Este sistema facilita además la extracción mediante un sistema de délestage a base de ovis, grandes recipientes de acero inoxidable. Cada parcela y variedad, además, se vinifica por separado.


Los vinos

La familia Rodero elabora con este sistema unas 950.000 botellas anuales, repartidas en media docena de referencias. El vino con el que la bodega se ganó un público fiel en sus comienzos es el tempranillo joven, pero hoy en día su producción es muy limitada y solo está disponible en la hostelería local. La gran apuesta de la bodega en la actualidad es Carmelo Rodero 9 Meses (500.000, 15 €) y Carmelo Rodero (350.000 botellas, 25 €) que, al igual que el 9 Meses, incorpora un 10% de cabernet, merlot y albillo en la mezcla. Del tinto Carmelo Rodero ha desaparecido la palabra Crianza de la etiqueta aunque continúa llevando la tirilla oficial de la categoría. Es un vino pulido y amable, con una carga generosa de fruta negra y notas balsámicas y especiadas, que pasa 14 meses en barricas de 225 litros.


El antiguo Reserva es ahora su vino de pueblo y se llama Raza (67.000 botellas, 45 €). El nombre hace referencia a su origen ya que procede de cuatro pedanías en Pedrosa. Es un 100% tempranillo de viñas viejas en los parajes de Quintana, Boada, Guzmán y Pedrosa y se cría durante 20 meses en roble francés nuevo, lo que le aporta notas tostadas y potencia. Los vinos premium, de los que elaboran entre 10.000 y 20.000 botellas según la añada, proceden de los viñedos más viejos y se caracterizan por su alta intensidad y calidad de fruta, la búsqueda de untuosidad y un tanino elegante que contrarreste el peso de la madera. Pago de Valtarreña (22 meses de crianza, 65 €) procede de un pequeño majuelo de tempranillo plantado por el padre de Carmelo, cuyo material vegetal se utiliza para replantar parcelas nuevas. TSM (17 meses de crianza, 65 €), por su parte, toma su nombre de las iniciales de tinto fino (75%), cabernet (10%) y merlot (15%) y no se comercializa todos los años.


Carmelo Rodero vende cerca del 80% de su producción en España, que gestiona mediante cupos, y el 20% restante en mercados internacionales, especialmente en Hispanoamérica. La bodega ofrece visitas enoturísticas para grupos reducidos y bajo reserva.