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Alegre Valgañón

Hontanillas, 16. 26212, Sajazarra (La Rioja)

alegrevalganon.com
Alegre Valgañón

Eva Valgañón y Óscar Alegre son dos ingenieros agrícolas de Fonzaleche y Alfaro, respectivamente, que se conocieron estudiando enología en Piamonte (Italia) y formaron una familia con tres hijos y una bodega que lleva sus apellidos.

Antes de dedicarse en exclusiva a su proyecto, Eva trabajó como enóloga en Finca Los Arandinos. Óscar, por su parte, se ha dedicado a vender corchos, a tareas comerciales y de exportación en bodegas importantes como Álvaro Palacios y Cía. de Vinos Telmo Rodríguez, y a comerciar con riojas viejos, fruto de su enorme interés por la historia y las elaboraciones del pasado, que le sirven de inspiración constante.

Montes Obarenes

Alegre Valgañón se distingue por su ubicación en el extremo noroccidental de Rioja y el deseo de crear una colección de vinos que refleje la personalidad de los Montes Obarenes que delimitan geográficamente la denominación en este punto. Cuentan con seis hectáreas de viñedo en propiedad en Fonzaleche y en el municipio vecino de Sajazarra, y dos más arrendadas. Además, acaban de incorporar otras dos hectáreas de la familia de Eva al proyecto.

De momento han identificado tres patrones de suelo. El primero es característico de Fonzaleche, de composición arcillo-calcárea sobre roca arenisca con estructura laminar que preserva la frescura y hace un efecto esponja que se traduce en taninos condensados y redondos. Los otros dos se encuentran en Sajazarra, donde distinguen entre una zona aluvial caliza de canto rodado hoy plantada de tinto, pero donde antiguamente había blanco; y un suelo arcillo-calcáreo no laminado y más profundo, con algo más de vigor, que da taninos más duros.

En el pasado, esta zona fría y de influencia atlántico-continental se centró en claretes apoyados en garnacha y variedades blancas. De hecho, la bodega procesa casi tanta uva blanca como tinta, aunque su producción de tintos es mayor al incorporar distintos porcentajes de blanco en muchos de ellos. Con menos pluviometría que en San Vicente de la Sonsierra, según Óscar, las cepas de tempranillo son las que más sufren con la sequía. De ahí que estén reinjertando algunas de ellas y que en 2024 hayan plantado tres hectáreas en keyline con viura, garnacha tinta y blanca. 

Con instalaciones propias en Sajazarra desde 2019, han apostado por estar en el centro del pueblo y crear su propio modelo de pequeña bodega urbana. La producción actual se sitúa entre las 40.000 y 50.000 botellas.

Los vinos

Alegre Valgañón, su tinto de entrada de gama y el vino de mayor producción de la bodega, (20.000 botellas, unos 15 € en España) es un ensamblaje inspirado en las mezclas históricas riojanas, con aproximadamente 70% de tempranillo y 10% de viura de Rioja Alta (Sajazarra y Fonzaleche) y 20% de garnacha de Cárdenas, en el valle del Najerilla. Es sabroso y fragante, fácil de beber, con notas herbales, sensaciones tizosas y gran relación calidad-precio. La versión blanca, con idéntico precio y algo más de 10.000 botellas, busca sensaciones similares con una elaboración más compleja mezclando un pequeño porcentaje de uva fermentada con pieles y recipientes variados (hormigón, fudres y barricas). En el ensamblaje manda la viura, pero hay también un 10% de garnacha blanca y pequeños porcentajes de rojal y calagraño. Más económico (12 €), el clarete Alegre Valgañón (5.500 botellas) es un homenaje a los vinos tradicionales de los Montes Obarenes. Con buena acidez y similar deje tizoso, combina tempranillo, garnacha vieja y viura en cofermentación.

Hay también una garnacha de Cárdenas (menos de 3.000 botellas, 24 €) fresca, fragante y jugosa que fermenta en hormigón, se cría unos meses en barricas de 500 litros y vuelve al hormigón antes del embotellado. El original Blanco de 3º Año (43 €), una viura de la que se elaboran poco más de 1.000 botellas, entronca con la pasión de Óscar por los riojas clásicos. Pasa 40 meses en roble para embotellarse en su “tercer año” como se hacía antiguamente. Con un punto de reducción que aporta complejidad, tiene abundantes tostados, un leve punto oxidativo, toques especiados y textura cremosa. 

La gama de vinos parcelarios arranca con el blanco Las Llanas (unas 1.000 botellas, 31 €), de una viña centenaria que fermenta con pieles durante un mes y se cría en gres y barrica de 500 litros; y sigue con tres tintos. La Calleja (3.200 botellas, 25 €) es un tempranillo de Fonzaleche orientado al norte que Eva plantó con su padre en 1994 en suelos ricos en carbonatos y que madura bastante tarde. Aquí mandan la fruta negra, el regaliz y los taninos firmes y apretados -de ahí que sea el único vino de toda la gama que se comercializa en botella burdeos. Carra Santo Domingo (unas 1.000 botellas, 50 €) procede de tres terrazas centenarias plantadas para clarete, con mezcla de uva blanca y tinta, en una ladera expuesta al sur sobre un suelo muy pobre de arenisca en el que las cepas prácticamente emergen de la roca. Es un vino profundo, oscuro y casi misterioso en nariz, pero el paladar es vibrante y con un marcado final a tiza.

Por último, Bahierra (unas 700 botellas, 52 €), viene también de una viña para clarete, pero en la que parte de la garnacha se replantó con tempranillo. Es una ladera con distintas exposiciones y un suelo blanco arcilloso bajo lastra de arenisca que da un vino firme y evocador a la vez, con marcada persistencia. 

Alegre Valgañón es miembro de Rioja ’n’ Roll.